Viajar, trabajar, intercambiar. Cómo sustentarse en el camino

Cuando empezamos a viajar, teníamos las mochilas muy cargadas y algunos ahorros. Ahorros que queríamos mantener el mayor tiempo posible porque no teníamos idea de cómo íbamos a mantenernos económicamente sin un trabajo estable. Y porque el intercambio de trabajo por alojamiento no lo veíamos como una posibilidad concreta.

Intercambio de trabajo por alojamiento

En la búsqueda de querer desprendernos de las rutinas, de los jefes, de trabajar para otros, de las jornadas laborales, y luego de conocer algunos casos, surgió la idea de ahorrar gracias al intercambio de trabajo por alojamiento (y otras cosas como transporte, comida, etc). Empezamos a pensar en poner a disposición nuestras habilidades en la gestión de la comunicación por lo que pudiéramos necesitar en el camino. Esa fue nuestra principal apuesta: ofrecer trabajar en lo que sabemos hacer, tenemos experiencia en hacer y nos gusta hacer. Acá contamos con más detalle nuestra visión sobre el intercambio como filosofía y por qué creemos que cuando no hay dinero de por medio las cosas fluyen mejor.

La primera experiencia de trabajo por intercambio fue a los pocos días de empezar a viajar por Sudamérica. Conversamos con el novio de una excompañera de trabajo para hospedarnos en su hostal en Punta del Diablo, Uruguay, a cambio de ayudarlos con los contenidos de las redes sociales. Obviamente, una de las principales necesidades que teníamos era conseguir un lugar para dormir cada noche sin gastar una fortuna.    

Con esa experiencia, tuvimos los primeros aprendizajes en esto de trabajar por intercambio de hospedaje (que no es voluntariado) y sacamos nuestras primeras conclusiones.

  • No nos alojamos gratis, sino que lo pagamos con horas de trabajo. Teníamos que poder encontrar una equivalencia entre “noches de alojamiento” que nos ofrecían y “horas y tipo de trabajo” que hacíamos.
  • La posibilidad de hacer ese tipo de intercambio con un conocido que confiaba en nosotros y nosotros en él, se dio casi por casualidad. Teníamos que poder saber con anticipación si al lugar donde íbamos a ir, había alguien dispuesto a hospedarnos por un intercambio.

Fue así que conocimos Worldpackers, una plataforma pensada para personas interesadas en viajar teniendo estas experiencias de intercambio, conectándolos con anfitriones interesados en lo que los viajeros tienen para ofrecer.

intercambio de trabajo por alojamiento para poder viajar por Chile.

Nos íbamos a Chile a ver a la Selección Argentina de Fútbol en la Copa América 2015. Ya teníamos entradas para los primeros partidos que se jugaban en La Serena. Y entre todos los resultados de la búsqueda, apareció un hostel que recién se inauguraba que buscaba personas con habilidades en redes sociales. Allá nos fuimos.

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Los términos del intercambio

¿Cuánto vale nuestro trabajo? ¿Cuánto le cuesta a la otra persona lo que nos ofrece? ¿Cómo se mide? Todas esas preguntas surgieron en la primera experiencia, pero las respuestas no. ¿Qué esperamos nosotros? ¿Qué esperan los demás?

No todos necesitan lo mismo, no todos necesitan lo que vos ofrecés, algunos anfitriones están dispuestos a recibir solo a personas con habilidades muy puntuales y otros a cualquiera que “de una mano”. No todos los viajeros ofrecen exclusivamente lo que saben hacer, algunos están dispuestos a aprender.

En el hostel de La Serena nos encontramos con una situación ideal. Tenían muchas necesidades en comunicación: empezar a publicar en las redes sociales, mejorar su sitio web, preparar sus perfiles en los canales de reserva, armar la cartelería interna pensada para los huéspedes. Y nosotros estábamos capacitados para todo eso y con muchas ganas de hacerlo porque era un desafío profesional y personal.

Tanto nos entusiasmamos que además de lo que habían pedido le propusimos hacer más cosas. El acuerdo fue por tres semanas. De su parte ponían un cuarto con dos camas para nosotros dos, un baño compartido con los empleados del hostel, el uso libre de todas las instalaciones comunes y privadas -internet, cocina privada equipada, lavandería-, y el desayuno incluido.

Por el tipo de trabajo que habíamos acordado hacer, no especificamos una cantidad de horas de trabajo diario o una jornada sino que íbamos haciendo entregas cada dos o tres días.

Esa experiencia fue ideal porque desde el principio hubo confianza de las dos partes. Lo sostenemos a pesar que desde nuestro punto de vista terminamos trabajando demasiado, pero fue por nuestra responsabilidad.

intercambio de trabajo por alojamiento

La verdad es que la mayoría de los anfitriones que ofrecen hospedaje busca que se hagan jornadas laborales fijas. Y en este punto es el que nos parece más importante para compartir nuestra experiencia y punto de vista respecto al intercambio de trabajo por alojamiento

En Worldpackers, por ejemplo, cada anfitrión especifica qué habilidades necesita que la persona tenga, cantidad de horas por día y cantidad de días. Para nosotros estos son los puntos a evaluar:

Del lado del anfitrión

  • ¿Qué ofrece el anfitrión? El tipo de hospedaje -hostel, hostal, posada comunitaria, hotel boutique-, el tipo de habitación-compartida entre los empleados o privada-, el acceso al uso de las instalaciones -internet, lavandería-, las comidas incluidas dentro y fuera de la jornada.
  • ¿Qué trabajo te propone hacer? La responsabilidad que vas a tener, vas a manejar dinero, vas a tener que exigirte físicamente, vas a dar la cara frente a los demás, te va a tener que capacitar.
  • ¿Cuántas horas te exige como mínimo? Por día y por semana.

De tu lado

  • ¿Qué habilidades tenés para esas tareas? Si sos especialista, si tenés experiencia previa, si no tenés ni idea.
  • ¿La jornada que te propone se ajusta a tu viaje? Si te conviene muchas horas por día y pocos días a la seman o al revés.  
  • ¿Qué tipo de experiencia va a ser? Qué vas a aportar y qué te va a aportar a vos.
  • ¿Cómo es el ambiente? Básicamente si te ves viviendo, aunque sea una semana en ese lugar. Ya que va a ser tu hogar y es necesario que tengas un espacio que sientas propio.
  • ¿Cómo vas a organizar tu estadía? Si vas a poder visitar los lugares que te interesan, o descansar cómodamente, o tener la oportunidad de generar ingresos ahí mismo o por fuera.

Con todas esas respuestas en la cabeza, imaginate una balanza formada con tus dos manos. ¿Es un intercambio justo para los dos partes? Entonces, adelante.

 

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