Todo lo que hay que saber para viajar a Brasil

Un viaje de más de 12.000 kilómetros por tierra y ocho días de navegación por ríos amerita una compilación de datos, información y recomendaciones para viajar a Brasil a partir de lo que fue nuestro recorrido de 200 días por el país más grande de Sudamérica.

Viajar a Brasil - Todo lo que tenés que saber
Seguí leyendo que Brasil no son solo playas bonitas.

¿Qué vas a encontrar? Posibles itinerarios desde diferentes países de Sudamérica; ideal si estás haciendo un recorrido largo por la parte sur del continente. Listados de los lugares turísticos de Brasil con información sobre lo que vas a conocer para que no te lleves ninguna sorpresa. Precios estimados sobre alojamiento, comida y transporte. Algunos consejos para aprender el portugués e información sobre los requisitos para viajar a Brasil y recorrerlo.

Si tenés preguntas específicas o tenés información para agregar, dejanos un comentario público abajo así completamos la Guía para viajar a Brasil entre todos. ?

Itinerario de viaje por Brasil

Brasil es tan grande que tuvimos que recorrerlo etapas. Así que el mapa que armamos no tiene exactamente el itinerario porque fue interrumpido por las fronteras que cruzamos cuando salimos del país.

Para que se entienda el recorrido fue así:

  • Primera etapa: Entramos por Chuí (frontera con Uruguay), pasamos por Porto Alegre, Serra Gaúcha, Curitiba y salimos por Foz de Iguazú (triple frontera con Argentina y Paraguay).

Fue cuando llevábamos apenas un mes de viaje. Éramos unos novatos, así que nos movimos por circuitos turísticos aunque también tuvimos nuestras primeras experienciascon gente local en Couchsurfing y en casas de familias como invitados. Estábamos apurados así que solo estuvimos entre el 13 de abril y el 3 de mayo de 2015.

  • Segunda etapa: Entramos por Corumbá (frontera con Bolivia) nos fuimos para Río, después para el centro del país hasta Brasilia. De ahí, nos fuimos para el Atlántico y recorrimos todo el nordeste hasta Belén. Allí nos subimos a un barco hasta Macapá y terminamos saliendo del país por Oiapoque (frontera con Guayana Francesa).

Definitivamente fue una etapa intensa donde conocimos muchos lugares de toda geografía y personas todas amables. Fue en esa etapa donde empezó nuestro récord de “viajar sin pagar alojamiento durante cuatro meses” haciendo couchsurfing e intercambio de trabajo por hospedaje. Fueron más de 150 días, por lo que en el medio tuvimos que renovar la autorización de permanencia por turismo.

  • Tercera etapa: Entrada por Bonfim (frontera con Guyana), pasamos por Boa Vista y luego Manaos, nos subimos a un barco durante siete días por el Amazonas hasta que llegamos a Tabatinga (frontera con Colombia), donde nos despedimos definitivamente de Brasil.

Fue una despedida rápida, tanto que no nos permitió tomar conciencia de que dejábamos el país para no volver (no sabemos hasta cuándo). Tuvimos un acercamiento con la selva amazónica pero fundamentalmente con la vida cotidiana en la Amazonía.

Viajar a Brasil y recorrerlo de norte a sur, entrando y saliendo, nos permitió conocerlo de a poco y descubrir su gran diversidad. Es un gran país no solo en tamaño, sino en historia, cultura, biodiversidad, geografía, climas, infraestructura. Por todo eso se merece este resumen -aunque finalmente quedó muy largo-.

Para tener en cuenta…

? La moneda brasilera es el Real Brasileño, delante de los precios se pone así R$; y el código de la divisa es el BRL.

? La tasa de cambio promedio del Real, durante el periodo que estuvimos (mediados 2016), fue con el dolar de U$S 1 = R$ 3,20 y con el peso argentino de $4,5 = R$ 1

? Vas a encontrar varias letras diferentes, como ç – ê – ã; propias del alfabeto portugués. Como son muy parecidas al español y se entienden perfectamente, decidimos poner las palabras con su correspondiente ortografía porque nos trae buenos recuerdos de cuando intentábamos pronunciarlas.

Si te interesa una temática en particular, podés ir directamente (aunque nos gustaría que leas todo lo que contamos; sabemos que es mucho pero podés hacerlo de a poco). Acá te dejamos el índice con los enlaces.

Transporte

Cómo conviene viajar por Brasil

Brasil tiene, en términos generales, el mejor sistema de transporte de Sudamérica: colectivos grandes, sistemas integrados con subterráneos y trenes, carriles exclusivos, buses de larga distancia puntuales y con todas las comodidades. La contra de todo esto: es caro.

En las ciudades, los colectivos (o que se llame en cada país en ómnibus de corta distancia) tienen molinetes. No hay nada más incómodo para dos mochileros que este sistema. Apenas pasan las señoras con cartera, obvio que nosotros no pasamos. Hay que subir las mochilas por atrás y correr a la puerta de adelante -y confiar que en esos segundos nadie te las robe-.

Colectivos para viajar por Brasil
Imaginen pasar con las mochilas por esa puerta y molinete.

Hay otros colectivos que a los molinetes los tienen al fondo, y por lo tanto la puerta de entrada es atrás. Muchísimas veces nos quedamos mirando al chofer preguntándole con señas por qué no nos abría la puerta hasta que entendíamos que teníamos que ir a la puerta trasera. Y ahí corríamos para que no se vaya.

El punto a favor es que no hace falta ninguna tarjeta especial; con monedas o efectivo se puede pagar tranquilamente porque siempre hay un cobrador, justamente en el molinete.

El boleto mínimo del colectivo es de R$ 3,8; en la mayoría de los casos. El metro sale R$ 4 aunque sólo hay en Río de Janeiro, San Pablo y Brasilia. Brasil es el país de Sudamérica con más líneas de subterráneos.

En las grandes ciudades funciona el sistema de bicicletas públicas -podríamos llamarlo así.- Nosotros lo usamos en Brasilia. Es necesario instalarse una aplicación en el celular -en cada ciudad es distinta- y la cuenta hay que hacérsela con datos de brasileros; por eso nosotros usamos los de nuestros amigos. Siempre hay alguien dispuesto a ayudar.

El transporte de larga distancia en ómnibus es muy caro. En general casi siempre de buena calidad y con diferentes opciones y sólo en muy pocas ocasiones (trayectos entre pueblos en medio de la nada) nos subimos a buses destartalados. Según nuestra investigación -muy poco exhaustiva- el costo promedio en bus es de R$ 10 por cada 100 km.

Transporte de larga distancia para viajar a Brasil
Pasamos muchas horas arriba de los buses (hasta 30 hs). A veces tuvimos que trabajar a bordo.

En internet es muy fácil encontrar todas las compañías y horarios para no tener que ir hasta la Rodoviaria a averiguar. En general no se puede comprar online porque todos estos sitios piden datos de brasileros -no dan la opción de pasaporte- o por las tarjetas de crédito -sólo aceptan tarjetas emitidas en Brasil-. Pero una vez encontramos el pasaje que necesitábamos en una plataforma que acepta  PayPal así que usamos nuestra cuenta sin problemas.

Algunas de esos sitios son: Guiché Virtual, Rodoviaria On Line y Click Bus.

En relación a la infraestructura, Brasil está muy adelantado. En todos los lugares, encontramos buenas Rodoviarias (terminales de buses) aptas para pasar varias horas -incluso la noche- pero los baños se pagan aparte. Las rutas en general están bien, salvo excepciones como de Macapá a Oiapoque, que es casi intransitable con auto.

Curiosidades…

?✌? Los choferes de buses se presentan a los pasajeros, algunos rezan, paran cada vez que pueden, viaja un solo chofer y van cambiando cada tantas horas; los brasileños viajan con la almohada a dónde sea que vayan y siempre va haber alguno que tiene TV satelital en su celular y a las 9 de la noche se pone a mirar la novela de Oglobo sin auriculares. ?

Antes de viajar a Brasil tenés que saber que las distancia son enormes. La sensación es que es inabarcable y que nunca vas a salir del país. Por eso, los brasileños con los que nos quedábamos nos solían recomendar viajar en avión dentro de Brasil. Lamentablemente, las famosas promociones de Gol -en las que podés comprar pasajes más baratos que en bus- nunca las encontramos. ¡Suerte! La otra aerolínea es Azul Linhas Aéreas.

¿Tren? Casi nada. De Porto Alegre a la Serra Gaúcha (lo experimentamos y recomendamos) y de Belo Horizonte a Espíritu Santo.

Uber se merece una mención especial porque en más de una ciudad es una opción muy conveniente para movilizarse; aceptan efectivo además del típico pago con tarjeta de crédito.

Los barcos no son tan de primer nivel como los buses, sin embargo tienen una magia especial. Para recorrer la Amazonía prácticamente no hay otra manera. Si bien se pueden unir los principales puntos en avión el transporte por excelencia es el barco, o la lancha o la barcaza. Cuando las distancias superan las 24 hs el pasajero se debe llevar su hamaca. Las condiciones de higiene y comodidad no son las mejores, pero bien vale la pena navegar por el Amazonas de la forma en que sea. Nosotros lo hicimos de Belén a Macapá y de Manaos a Tabatinga.

Viajar a Brasil para conocer el Amazonas
Viajando por la Amazonía.

¿Y hacer dedo? La carona -como se dice en portugués- no nos resultó. Solo muy pocas veces tuvimos éxito y la mayoría -después de varias horas esperando- nos subimos a un bus. De hecho tuvimos dos de las peores experiencias haciendo dedo.

Una, llegando a Ouro Preto nos dejaron a las afueras de la ciudad en plena noche. El camionero nos dijo que nos dejaba en una parada de bus local para llegar al centro.  Donde nos dejó no había ninguna parada, solo una ruta con una banquina muy angosta y todo oscuro. Ningún auto nos veía y era obvio que no iban a parar, un auto que iba para el otro lado dio la vuelta y nos ofreció llevarnos sin cobrar. No nos gustó nada la situación y le dijimos que no. Seguimos y se largó una tormenta que nos empapó por media hora. Fueron cuatro kilómetro con las mochilas, de noche, en un lugar que no conocíamos. Sinceramente tuvimos mucho miedo, pero no pasó nada malo.

La otra experiencia negativa fue en el estado de Bahía: tardamos 24 hs horas en algo que pensábamos que íbamos a tardar 8 y terminamos gastando más plata que si nos hubiésemos tomado un bus directamente. Ahí fue cuando nos dimos cuenta en Brasil muchas veces “hacer dedo no funciona“.

Trámites migratorios

¿Cuáles son los requisitos para viajar a Brasil?

Los argentinos (y quienes tenga nacionalidad de alguno de los países del Mercosur) tenemos autorizados 180 días de permanencia como turistas por año –no año calendario sino cada 365 días-. Nosotros estuvimos más días porque lo hicimos en partes. Primero fueron tres semanas entre mediados de abril y mediados de mayo de 2015. Más de un año después volvimos, pero ya teníamos nuevamente 180 porque fue a mediados de julio de 2016. Al viajar a Brasil como turista te dan, en general, 90 días al ingresar. Y después es necesario renovar o salir y volver a entrar. Sea cual sea la opción, como máximo te dan otros 90 días.

Cuando se nos estaban por vencer los primeros 90 días, estábamos en el medio del país, en Brasilia. Así que no había ninguna frontera cerca para salir y volver a entrar. No nos quedó otra que acercarnos a la sección de Migraciones de la Policía Federal y solicitar la extensión del VISTO de turismo.

Renovación de visa para viajar a Brasil
En la Policía Federal de Brasilia, luego de renovar la permanencia.

El trámite fue muy sencillo. Nos hicieron completar unos formularios con datos personales, chequearon en el sistema que tengamos todo en regla y nos dieron un cupón de pago por R$ 104. Nos fuimos a una sucursal de Correios (empresa de correo oficial) -aunque también se puede abonar en una sucursal del Banco Do Brasil-, y volvimos con el comprobante a la Policía Federal.

Habíamos llevado dinero en efectivo y resúmenes de las tarjetas de créditos para demostrar que podíamos financiar nuestra estadía sin necesidad de trabajar, pero no nos pidieron nada ni preguntaron nada.

Sabemos que por lo que leímos en otros blogs que cada experiencia es distinta así que recomendamos ir con un par de días de anticipación a la fecha de vencimiento de la estadía e intentar hacer el trámite o preguntar si van a pedir algo en particular. En el sitio web de la Policía Federal está toda la información y las delegaciones para hacer el trámite.

En relación a salir y entrar para hacer la renovación no tenemos experiencia, pero salvo que estés muy cerca de la frontera no conviene viajar para evitar pagar la extensión.

Otra cuestión a tener en cuenta es el tema de la famosa multa. El tema es así: si te pasás del tiempo autorizado al momento de hacer la salida te van a hacer una multa de R$ 8 por cada día de ilegalidad (hasta un tope de R$ 800) pero no lo vas a pagar en el momento sino que va a quedar registrado en el sistema. Cuando quieras volver a entrar a Brasil, vas a tener que pagarla. La buena noticia es que la multa expira a los cinco años.

Más allá de nuestro caso, la verdad es que en todo este tema de las políticas migratorias hay muchos mitos -y no solo con Brasil-. Mucho depende del oficial que te toque en la frontera, o del paso fronterizo en el que entrás -o salís-. Hemos leído testimonios en foros que dicen que “si te pasás, no pasa nada”. Lamentablemente, hay dos opciones: hacer todo bien o arriesgarse.

Nosotros no nos pasamos ni un día. Cuando salimos de Brasil a Guayana Francesa calculamos los días que necesitábamos para volver a entrar por Guyana, ir a Manaos y salir hacia Colombia. Sinceramente no nos gusta estar ilegales y es una política que aplicamos en todos los países.

Si sos argentino y estás interesado en tramitar la permanencia en el país te recomendamos leer “Información útil para argentinos que quieran vivir en Brasil” que nuestra amiga Virginia escribió a partir de su experiencia.

¿Posada, hostel o departamento?

¿Cómo conviene hospedarse en un viaje por Brasil?

Para nosotros ninguna de las tres es la más conveniente. Mayormente usamos Couchsurfing (podés ver nuestro perfil); nos quedamos en 19 casas y todas fueron excelentes experiencias. En muy pocas ciudades o pueblos no hay anfitriones y en general hay muy buena recepción.

Couchsurfing para viajar a Brasil
Así nos recibió Jimmy en su sillón de Petrópolis

Los hostels son como en casi todos lados –por lo menos de Sudamérica-: los mismos problemas de falta de limpieza, de buena infraestructura, de preocupación por los huéspedes. Probablemente estemos muy viejos.

El modelo de hospedaje característico de Brasil son las posadas. Nosotros estuvimos en algunas a través de intercambio por trabajo en comunicación (sacamos fotos y hacemos difusión en nuestros canales). Son típicas de lugares de veraneo o de fin de semana; a nosotros nos gustan porque hay para todos los bolsillos.

Son en general de pocas habitaciones por lo que hay una mejor atención y, casi siempre, tienen desayunos espectaculares. Son ideales para parejas, familias o grupos de amigos pequeños. Los precios van desde R$ 80 a R$200 (hay más caras obviamente, pero ya entran en otra categoría).

Hospedaje en posadas para viajar a Brasil
No importa si la posada es cara o barata, seguro tiene un desayuno muy completo, como este

También recurrimos a Airbnb porque en muchos lugares resultaba más barato alquilar un cuarto en una casa compartida que una cama en una habitación compartida de un hostel. Más que recomendado.

En Belo Horizonte pagamos U$S 15 por noche por una habitación doble en un departamento compartido con desayuno incluido y todas las comodidades de una casa de familia: limpieza, cocina completísima, lavadero, sábanas limpias, baño privado.

Por un departamento de las mismas características, en Río de Janeiro pagamos U$S 25 (habitación doble privada) en Laranjeiras; lo mismo que pagamos por dos camas en una habitación compartida con gringos alcoholizados de un hostel en Copacabana.

Más allá del tipo de alojamiento que elijas, te recomendamos no reservar con anticipación sino ir directamente al lugar y negociar los precios. Las excepciones: si pensás viajar a Brasil para Carnaval, Año Nuevo y si justo llegás en fin de semana largo a un lugar cerca de una gran ciudad, ya que los brasileros viajan mucho.

Lo más barato que pagamos nosotros fueron R$ 40 por una habitación doble con ventilador (nos morimos de calor) sin desayuno (porque nos fuimos a las 5 de la mañana) y lo más caro, R$ 100 por una cama (solo una) en una habitación compartida de seis personas en un hostel el día de la inauguración de los Juegos Olímpicos.  

Si tenés pensado usar Airbnb, podés ganarte crédito tu primera reserva si te hacés la cuenta desde este link. ¡Así nosotros también ganamos crédito!

¿Y la carpa? Buena pregunta. Pensábamos que la íbamos a usar un montón en el nordeste, viajando por las playas. La usamos solo una vez cuando una persona que nos recibió por Couchsurfing tenía poco espacio dentro, por lo que usamos su jardín. Creemos que está relacionado también con que hicimos poco dedo y con que conseguimos mucho hospedaje por Couchsurfing o por intercambio. Tampoco nunca nos sentimos seguros para tirar la carpa por ahí. Eso es muy personal; de hecho tenemos amigos que la usaron un montón porque se animaron a armarla en cualquier lugar.

Lugares turísticos de Brasil

Los que visitamos y recomendamos

Brasil es tan grande que no nos alcanzó para recorrerlo todo pero hicimos casi todo lo que teníamos ganas de recorrer e incluso fuimos a lugares que ni sabíamos que existían y que nos recomendaron los mismos brasileños. 

Las playas

Si vas a viajar a Brasil por las playas paradisíacas, tenés que saber que son más de siete mil kilómetros de litoral; así que te recomendamos elegir bien a dónde ir.

Viajar a Brasil por sus playas paradisíacas
La playa de Atins, una de las más lindas y tranquilas.

Las que conocimos son: Maceió, en el estado de Alagoas, una de las mejores playas en una gran ciudad con agua calentita y verde aguamarina; Maracaípe y Porto de Galinhas con piscinas naturales que se forman por los corales, en el estado de Pernambuco; playas con delfines e ideales para nadar y flotar por horas las encontramos en Pipa. Playas eternas y místicas son las de Jericoacoara. El paraíso en la tierra lo encontramos en Atins, en los Lençóis Maranhenses; paz total y paisajes surrealistas con cambios de color del agua del río que se mezcla con el mar. El Caribe brasileño en Arraial do Cabo, mar turquesa y arena blanca, a sólo tres horas de Río de Janeiro. Playas con todos los servicios, poco viento, todas en bahías, ideales para descansar y pasar todo el día en Búzios.

Ciudades

Río de Janeiro para nosotros resume todo Brasil: riqueza en Copacabana y Leblon, pobreza en favelas como La Rocinha, playas de agua turquesa y otras de agua marrón, propuestas en la naturaleza y de las culturales. Algo que nos encantó de Río es la apropiación del espacio público por parte de los cariocas, sea con superficie de arena o cemento.

Viajar a Brasil para conocer Río
Río de Janeiro tiene todo.

Por eso, más allá de los grandes eventos en los que la ciudad maravillosa es anfitriona, es bueno conocerla en su faceta auténtica: el transporte público, las ferias callejeras, los deportes en la playa.

A Brasilia la odias o la amás. Nosotros la amamos porque es una obra de arte a cielo abierto, porque es el corazón político del país, porque es ordenada, porque es muy verde a pesar que todos hablan del cemento, porque fue un sueño y hoy es una realidad. No vamos a recomendar recorrer cientos de kilómetros hacia el centro del país a cualquier persona. Si te gusta la naturaleza, la playa y la aventura o los pueblos pequeños y pintorescos, Brasilia no es tu lugar. Pero si te gusta la arquitectura, la historia, la cultura, la vida citadina, andar en bicicleta por los parques, las actividades gratuitas y las propuestas novedosas, es una ciudad que te tiene mucho para ofrecerte.

La capital del estado de Minas Gerais, Belo Horizonte, tiene la suerte de tener excelente gastronomía porque otro atractivo no tiene. Como gran ciudad tiene sus museos y parques recreativos pero no nos iríamos hasta ahí por esa razón. El punto a destacable es un museo de arte contemporáneo emplazado en medio de un parque con acceso gratuito los miércoles. Si necesitan recomendaciones les aconsejamos leer “10 cosas que hacer en Belo Horizonte” que escribió nuestro amigo Mariano.

Salvador de Bahía nos produjo sensaciones incómodas. Encontramos personas muy amables, serviciales, confiadas, alegres y al mismo tiempo una ciudad con una historia triste y pesada (porque la esclavitud no puede ser de otra manera), sucia, deteriorada, violenta (robos, gente peléandose en la calle) y personas en la calle diciéndonos “¡no vayan por ahí porque los van a robar!” en más de una oportunidad. También encontramos una ciudad muy turística, con muchas propuestas culturales, con música en la calle todos los días y con playas espectaculares. Estuvo bien pero no la repetiríamos.

Viajar a Brasil - Salvador de Bahía
En el Pelourinho

Manaos, la ciudad en medio de la selva, el corazón de la Amazonía Brasileña, la capital del Amazonas –el estado-, tiene muchas denominaciones y caracterizaciones. Para nosotros fue la ciudad de paso para todo eso: conocer la vida cotidiana de una ciudad que vive entorno al río. Es una ciudad a la que se llega en barco, navegando muchos días, o en avión por lo que en general no queda de paso, salvo que hagas como nosotros que unimos el este y el oeste del continente.

Porto Alegre, como ciudad nos encanta. Mucha oferta cultural, una costanera privilegiada, clima variado. No es una ciudad para ir si estás de vacaciones, pero si la idea es viajar a Brasil para recorrerlo, es una excelente ciudad para conocer la cultura gaúcha -bien diferente a lo que más se conoce de los brasileros-. A los gaúchos les gusta tomar mate (chimarrão) y comer asado.

De San Pablo solo podemos que decir que es demasiado grande y que a pesar de eso no es tan terrible pasar unos días allá. La conocimos durante el Mundial de Fútbol de 2014 (¡ese dato no lo tenían!) y no la quisimos repetir en nuestro itinerario de viaje por Sudamérica. Lo poco que podemos decir es que es una súper ciudad con mucha basura, con mucha gente viviendo en la calle, con muchos autos, con muchas autopistas.

Las sierras

En distintas zonas del país encontramos lugares que no sabíamos que existían porque a los argentinos solo nos llega la información de las playas. Independientemente de la zona del país, estos lugares de sierras tienen características similares: pueblos pintorescos, parques nacionales para hacer trekking (de nivel medio y alto de esfuerzo) y cascadas.

En la Serra Gaúcha, en el estado de Río Grande do Sul, encontramos pueblos y pequeñas ciudades colonizadas por germanos. Paisaje verdes y brumusos, sierras y cañones. Nosotros estuvimos en Nova Petrópolis y Gramado y visitamos los Cañones Itambeizinho y Fortaleza en Cambará do Sul.

En el centro del país nos quedamos maravillados con Ouro Preto, que combina el paisaje serrano con la herencia cultural de la época colonial. Muy recomendado por la arquitectura y por las opciones naturales de parques y cascadas.

Viajar a Brasil no es solo playa
Ouro Preto: Arquitectura y naturaleza.

También estuvimos en la Chapada Diamantina, una región del Estado de Bahía. Es otro de los lugares recomendados de Brasil. Lo que más nos gustó fue su diversidad: algo así como el perfecto equilibrio entre vida en la naturaleza y pueblitos históricos -como Lençóis-, calor extremo de día y el fresco por la noche, opciones de resistencia física extrema y otras para solo pasear entre los senderos o relajarte en los ríos, posibilidad de quedarte en lugares con todos los servicios o hacer camping una semana entre la mata atlántica.

Viajar a Brasil a la Chapada.
Típica geografía de la chapada

La selva

La Amazonía es intensa: húmeda, calurosa, lluviosa –bueno, en época de lluvia como cuando la conocimos-, llena de mosquitos y de bichos de tamaños no amigables. “La selva” es muy misteriosa; para conocerla a fondo hay que contratar excursiones que te hacen recorridos durante varios días. Nosotros no las hicimos por una cuestión económica. Lo que hicimos fue un recorrido breve para tener una idea de la vida en la Amazonía. Pero creemos que es muy difícil tener una verdadera experiencia yendo por poco tiempo.

Viajar a Brasil y conocer la Amazonía
Colores de la Amazonía

Otra región selvática es El Pantanal, en el Matto Grosso, caracterizada por la gran diversidad de fauna salvaje. Es una región inundable porque es una depresión de la corteza terrestre. Nosotros llegamos de casualidad porque cruzamos desde Bolivia a Corumbá, la puerta de entrada al Pantanal. Cuando averiguamos cuánto salía recorrer la zona dijimos “será para la próxima”.

En general, todos estos lugares son muy concurridos, tanto por extranjeros como por brasileros, quienes adoran viajar por su país. Te recomendamos leer nuestro Consejos para viajar a lugares turísticos y estar preparado.

¿Y con el dinero?

¿Tarjetas o efectivo?

Para nosotros la mejor forma de movernos por Brasil fue con tarjeta de débito o crédito. Eso se debe a que nuestros ingresos vienen de lo que cobramos por hacer trabajo de comunicación a clientes que están en diferentes países. Es decir que nuestro dinero está 100% bancarizado. Si queríamos pagar algo en la playa, en una estación de servicio (gasolinera), un taxi oficial, pasajes de bus, supermercado, lo hacíamos con tarjeta.

El inconveniente que puede haber es que, debido al dispositivo lector de tarjetas que tenga el comercio, no lea la tarjeta de débito como tal y la tengan que ingresar como crédito. A los fines prácticos, no cambia nada. Otra cosa que nos pasó, es con una VISA débito que usualmente para comprar en Argentina no necesitamos clave (pin) y, en Brasil, tuvimos que usar la clave que usamos para extraer de los cajeros.

Hay que tener en cuenta que si tenés una tarjeta sin CHIP en Brasil la van a mirar raro porque hace muchos años que dejaron de usar la banda magnética y muchas personas no saben que igualmente sirve. En la mayoría de los casos, la tarjeta la pasás vos mismo por el aparatito así que no vas a tener demasiados inconvenientes.

Con los cajeros electrónicos (ATM), para nosotros la mejor opción siempre fue el Banco do Brasil, porque no te cobra ningún tipo de comisión. Como es el banco nacional, es el que mayor presencia tiene en todo el país. Se pueden sacar billetes de 10, 20, 50 y 100.

La única advertencia que tenemos es esta: En Río de Janeiro el banco nos bloqueó una de las tarjetas de débito por sospecha de clonación. No sabemos cómo llegaron a esa conclusión porque nosotros no denunciamos nada ni nunca tuvimos problemas hasta ese momento. La cuestión es que con esa tarjeta solo podíamos sacar si llamábamos a la sucursal en Argentina para que nos autoricen la extracción. Todo muy engorroso. Como tenemos otra, en un momento dejamos de hacernos problema.

Supuestamente, Brasil es el país con mayor denuncias por clonación de tarjeta. De hecho, tenemos un amigo al que le clonaron la tarjeta y le sacaron la plata que tenía en esa cuenta; aunque es de esas cuentas internacionales y no de un banco común. Sinceramente, no tenemos ninguna recomendación al respecto porque nosotros ni nos dimos cuenta. Solo que si alguna vez te pasa algo raro con la tarjeta de débito, evalúes llamar al banco.

Argentinos en Brasil

Los que viven y los que están de paso

Durante el Mundial de Fútbol de 2014 habíamos quedado entre fascinados y hastiados de la cantidad de argentinos que viajaron a Brasil. En Porto Alegre todo era celeste y blanco, en Río de Janeiro las playas estaban repletas de grupos de amigos con botellas de fernet y nunca nos vamos a olvidar de la imagen de decenas de autos con patentes argentinas por las rutas brasileñas que recién habían cruzado la frontera con sentido a Río de Janeiro el día previo a la final con Alemania. ¡Faltaban menos de 24 horas y les faltaban recorrer 2000 kilómetros!

Cuando volvimos a Río de Janeiro en 2016 para los Juegos Olímpicos, nos quedamos unos días en un hostel de dueños y empleados argentinos, y en Buzios alquilamos unas habitaciones a un argentino y en la playa tanto los que tomaban sol como los que vendían eran argentinos, y en Salvador el 90% de los empleados del hostel donde nos quedamos eran argentinos, y en Porto de Galinhas nos quedamos con una argentina, y en Jericoacora nos quedamos en un hostel lleno de argentinos, y en Pipa íbamos caminando por la calle y lo que escuchábamos éramos el español de acento argentino y en Atins, un pueblo perdido en los Lençois Maranhenses, paramos en lo de un argentino.

Y además de todos los argentinos instalados, están los que deciden viajar a Brasil como parte de un recorrido largo y, por lo tanto, están de paso, como fue nuestro caso. Fue en Brasil donde conocimos a nuestros ahora amigos y colegas blogueros Mariel y Mariano de El Gran Viaje, a Samantha y Ariel, de En Donde Sea y a Carol y Juan de Viajando por un Sueño. Y muchos otros argentinos anónimos (sin blogs ?) con quienes compartimos comidas, salidas y charlas en el lugar donde nos cruzábamos. 

Viajar a Brasil y encontrarte muchos argentinos
¡Mayoría de argentinos!

No sabemos las estadísticas, pero podemos afirmar que en cualquier lugar de Brasil te vas a encontrar con un argentinoDefinitivamente, Brasil es el típico destino con el que la gente sueña para ponerse un bar en la playa y, sinceramente, muchos lo lograron. Lo que nos dijeron varios empleadores es que los argentinos suelen ser muy responsables y comprometidos. Evidentemente, tenemos buena fama y la sabemos aprovechar.   

Comida brasilera…

¿Muito gostosa?

Tenemos pensamientos contradictorios. Por momentos odiamos la comida brasilera y por momentos nos parece fantástica. La verdad es que no es ni tan mala ni tan buena, o que tiene de todo.

Viajar a Brasil y comer mucho
mmmmmm. Comida minera.

Podés llegar a odiarlo, pero el Prato Feito es un gran invento: Arroz, feijão, algo de ensalada y pollo o carne o pescado. Precio promedio desde R$ 10. Con suerte lo encontrás a R$ 7 y rara vez a más de R$ 15 (si es más, no lo pagues).

Es importante saber que en cada región es diferente el feijão: En Río de Janeiro es bien negro, en Minas Gerais le dicen “feijão tropero” y ya viene mezclado con farofa y el amazónico tiene carne de sol (secada al sol, tipo charque). En su justa medida, todos nos gustaron. El problema es que los brasileros no conciben no comer arroz y feijão todos los días.

La farofa es un tipo de harina de molienda gruesa y tostada que se le pone a todo. Llegamos a la conclusión de que es como para nosotros el queso rallado. Puede ser de harina de mandioca o de maíz.

La tapioca a simple vista parece insulsa. Como una masa gomosa y de color blanco pálido. Pero cuando te das cuenta que si le ponés manteca y queso y la comés calentita, empieza a tener sabor; la impresión cambia. Como es de harina de mandioca es más sana que cualquier tipo de pan, apta para celíacos, se puede comer con rellenos dulces o salados y es ideal para comerla en los puestos callejeros. Precio promedio de R$ 3 a 5.

Viajar a Brasil
Tapioca con relleno dulce.

Los “salgados”… qué decir de esta especie particular de comida al paso. Es un denominador común de cualquier cosa que quepa en la palma de una mano, tenga mucha harina y rellenos de dudosa calidad. En general son de masa de harina de trigo y rellenos de queso, jamón y queso, pollo, carne, salchicha.

Los que sobresalen son las llamadas Coxinhas hechas de puré de mandioca rellenas de pollo desmechado y fritas. Una bomba. Y otros que se parecen a una mini tarta (tipo quiche francés) que en general son de mejor calidad del resto. Precio promedio… no hay, encontramos salgados desde R$ 1 hasta de 5.

El açaí es una fruta típica de la Amazonía que tiene muchas propiedades: antioxidante, energizante y otras más. No deberías viajar a Brasil y no probarla. Se come de dos formas. La que se volvió famosa es la denominada açaí frozen. Es la pulpa de la fruta congelada –producto industrializado- que se licúa y se come con granola, leche condensada y frutas, aunque también es posible ponerle desde malvaviscos hasta confites de chocolates. Mariano se volvió adicto y yo aprendí a comer un poco sin que me diera asco. A los que les gusta, se vuelven fanáticos. Precio promedio R$10.

Viajar a Brasil y comer acaí
Versión frozen

Después está la otra forma, la verdadera. Es como un jugo espeso que se obtiene de procesar la fruta. Los amazonenses lo comen tanto como postre con azúcar –a temperatura ambiente o frío- como con pescado, como si fuera una sopa –no lo podemos entender-. Mariano probó la versión fría con azúcar y farinha de mandioca y la aprobó. Para mi fue horrible. Los amazonenses consideran directamente que el açaí frozen no es açaí sino un químico.

Frutas hay muchas, muchísimas más de las que cualquier argentino pueda imaginar. Pero la que se merece una mención es el copoaçú. Lo habíamos probado en la Amazonía Boliviana y lo volvimos a encontrar en el norte brasileño en forma de jugo o helado. Y después conocimos su versión original en la Amazonía. Le dicen el cacao blanco así que imagínense lo sabroso que es. El mejor jugo que experimenté en mi vida es el de copoaçú. Se volvió mi fruta preferida.

¿Cómo es la conectividad en Brasil?

Señal de telefonía y de Internet

La segunda vez que entramos a Brasil fue en Corumbá, en Mato Grosso do Sul. Sabíamos que nos iba a llevar muchos meses recorrer el país hasta terminar yéndonos por el Amazonas, así que ahí mismo preguntamos cuál es la compañía con mayor cobertura en el país. Nos dijeron Vivo y, salvo por los siete días que pasamos arriba del barco de Manaos a Tabatinga, siempre tuvimos señal (obvio en el medio de la nada no, por ejemplo en Atins). En las ciudades hay 4G así que vuela. Otras compañías son Claro (la de mejor cobertura en la Amazonía ) y TIM. Se puede cargar comprando tarjetas o directamente en puntos de recarga como farmacias. Hay paquetes de datos por día o por semana.

Para comprar el chip prepago en las oficinas chicas es complicado por ser extranjero. Hay dos opciones: que la persona que te lo va vender te haga el favor de poner el chip a su nombre o pedirle a algún brasilero que te cruces que lo compré por vos. En nuestro caso, fue la amable chica que nos lo vendió. En las grandes ciudades, las oficinas de venta oficiales te hacen el trámite con el pasaporte y te lo ponen a tu nombre.

En general en todas las ciudades o incluso en algunos pueblos hay puntos de internet gratuito. La complejidad es que piden registrarse con el CFP (que es un número de identificación de los brasileños ) por lo que nosotros siempre teníamos a mano los datos de una amiga brasileña con los que accedíamos a todo. 

Así que si vas a viajar a Brasil por trabajo o como nómada digital, como nosotros, no vas a tener ningún problema.

¿Y el idioma?

Curso práctico de portugués

No necesitás saber portugués para viajar a Brasil, de eso estamos seguros. Si no hablás portugués no te preocupes. El español y el portugués son muy parecido y a medida que pasen los días te vas a dar cuenta que son casi iguales. Por algo existe el portuñol. Y, además, con una de las famosas aplicaciones para celulares que te ayude, te vas a poder comunicar sin problemas. Además, en general los brasileros son bien predispuestos para comunicarse, incluso con barreras idiomáticas. Pero como queremos que empieces a practicar desde hoy, te vamos a dar unas lecciones prácticas.

Viajar a Brasil
Degraus = escalones. Na = en la. Jogue = Tire. Lo demás se entiende.

Lo primero que hay que hacer es identificar las similitudes con el español:

  • Las terminaciones: -ción/-ção (introducción/introducção); -dad/-dade (ciudad/cidade); -no/ão (verano/varão).
  • Las letras distintas pero parecidas en pronunciación: ç/z (abrazo/abraço); nh / ñ; j / y; ch / ll; lh / j.
  • Las palabras que son iguales y que significan lo mismo: De nada, día, abrir, amar, amigo, comer.

Lo segundo, identificar las diferencias:

  • Los días de semana: segunda feira es lunes hasta quinta feira que es viernes; sábado y domingo es igual.
  • Las contracciones, que es cuando dos palabras forman una. “No” es “en el”; “dessa” es “de esa” y “da” es “de la”.
  • El género de los sustantivos. Probablemente nos vamos a equivocar mucho porque hay algunos opuestos al español. “O leite” en vez de “la leche”, por lo que probablemente automáticamente te salga “a leite”.
  • Falsos cognados. Como con todos los idiomas, hay palabras en portugués que pensamos que significan una cosa por su parecido al español pero en realidad tienen significados distintos. Por ejemplo: aceitar/aceptar; apellido/sobrenombre; cadeira/silla; y muchas otras más.

Igualmente, lo fundamental es la actitud y lo que te pedimos por favor es: no hables en español asumiendo que te van a entender. Te recomendamos aunque sea decir antes: “Ola, eu não falo muito portugués” (Hola, yo no hablo mucho portugués). Y si no entendés cuando te hablan: “Eu não comprende portugués. ¿Você pode falar mais devagar? (Yo no comprendo portugués. ¿Puede hablar más despacio?). Y así, de alguna forma, se van a entender gracias al famoso portuñol.


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Consejos in-útiles para viajar a Brasil

Las cosas que te diría un amigo

  • No te lleves ojotas/chancletas/havaianas. Las vas a encontrar muy baratas en cualquier supermercado.
  • Llevate unas zapatillas para trekking, aunque vayas a la playa. En todo Brasil hay lugar para hacer caminatas y pequeños ascensos que conviene hacer con buenas zapatillas.
  • Llevá mucho protector solar; aunque vayas en temporada de lluvias. Y usalo aunque esté nublado. Es una recomendación para viajar a Brasil muy de madre pero realmente nos vas a agradecer.
  • Si sos de estómago sensible, no compres caipirinha en la playa porque te puede dejar con un agujero.
  • Si sos argentino y te preocupa el tema de la yerba, tenemos una buena noticia: vas a poder encontrar en varios lugares de Brasil. Sin embargo prestá atención porque la yerba del chimarrão (Mate Brasilero) probablemente no pase por la bombilla argentina. Aprovechá en las grandes ciudades o en dónde está lleno de argentinos para comprar varios paquetes, sobre todo si vas camino al norte, donde es cada vez más difícil de encontrar.
Viajar a Brasil - Serra Gaúcha
Con un buen chimarrão

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Acerca de Trayectorias

Somos Marian y Camu, novios, pareja, concubinos, convivientes y compañeros, entre otros rótulos que tenemos acumulados. Hace un tiempo estrenamos uno nuevo, el de viajeros. Luego de varios años juntos decidimos salir a emprender un estilo de vida en permanente movimiento.

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