En tren a la Nariz del Diablo

Fecha de viaje: Abril 2018

Desde Alausí, en la provincia ecuatoriana de Chimborazo, hicimos un recorrido en tren a la Nariz del Diablo que va desde 2500 msnm hasta los 1700 en los antiguos caminos que hacía el Tren de Ecuador para unir la costa con la sierra. Resulta que el tramo que ahora está habilitado como un paseo turístico es parte de lo que era un trayecto mucho más largo del antiguo ferrocarril. La particularidad de esta parte del circuito es que por las características que presentaba el terreno, tuvieron que construir las vías del tren subiendo a una montaña, que ahora la llaman “Nariz del Diablo”, por la ladera en forma de zigzag. Así se superó un desnivel de 500 metros en 12 km de vértigo puro subiendo y bajando a marcha y contramarcha.

En tren a la Nariz del Diablo

El punto final del paseo es justamente cuando se termina de descender la Nariz del Diablo. ¿Se imaginan por qué la llaman así? La cuestión es que muchos obreros murieron al construir las vías: algunos por las explosiones de dinamita, otros por fiebre amarilla y otros por las picaduras de las serpientes. Entonces comenzaron a decir que todas esas almas en pena llamaban al diablo a vagar por esa zona. Y justo a alguien se le ocurrió que la montaña en la que se estaba construyendo una de las estaciones tiene una forma muy similar a una nariz. Y bueno, claro que pasó a ser la Nariz del Diablo.

La travesía en tren a la Nariz del Diablo

Nos levantamos temprano un domingo de mayo y junto con dos personas de Arabia Saudita (sí, personas de todo el mundo llegan para hacer este circuito) que estaban en nuestra misma hostería nos fuimos en taxi hacia el centro de Alausí, más precisamente a la terminal de Tren Ecuador.

A las 11 hs en punto estábamos sentados en el último vagón de un tren de cinco vagones. Los asientos son cómodos y espaciados. El tren es pintoresco por sus colores y estructura de madera y está muy bien cuidado al estilo de un tren antiguo. El tren comenzó a andar con el típico sonido de las bocinas y empezó un paseo que iba a durar unas tres horas. Una guía por vagón se encargaba de ir contando la historia del tren, su construcción y describiendo el paisaje. También recomendaban cuándo sacar fotos y cuándo asomarse para un lado o para el otro.

Los primeros minutos transcurrieron mientras abandonamos Alausí, atravesándolo literalmente. Fuimos dejando el pueblo atrás y de a poco nos internamos en la naturaleza. Bordeamos montañas, cruzamos ríos y serpenteamos bosques. En un momento la cosa se puso más tensa, el espacio en la ladera de la montaña era cada vez más angosto, los precipicios más alto y nuestro vértigo iba en aumento. Si bien el paseo es muy seguro y en ningún momento da sensación de peligro, no dejaba de llamarnos la atención cómo podíamos estar bordeando las montañas de esa manera. Después de haber hecho el Camino de la Muerte en Bolivia en términos de riesgo, esto era un juego de niños. Además, si hubiese cualquier mínimo riesgo no lo habríamos hecho y mucho menos embarazados.

En tren a la Nariz del Diablo Ecuador

En un momento, luego de varios minutos en un descenso medido, el tren se detiene y vemos por la ventana trasera (recuerden que estábamos en el último vagón) como un operario, a través de distintas palancas, cambió el empalme entre la vía que habíamos dejado atrás y otra que continuaba la bajada hacia el lado del precipicio. Después de esa maniobra, el tren arrancó pero en sentido inverso, ahora íbamos en el primer vagón y la locomotora ya no tiraba más, sino que empujaba. Así bajamos parte del trayecto de forma más empinada, hasta que nuevamente ocurrió la secuencia del cambio de sentido y volvimos a ser los últimos. El zigzag había quedado atrás y ya habíamos llegado al punto más bajo del recorrido.

Lo que vino después fue bordear un cauce de agua y llegar a Sibambe, un pequeño paraje en dónde está la estación final del paseo y que antiguamente funcionaba como una más. Una vez ahí bajamos a sacar fotos de la Nariz del Diablo desde abajo con la locomotora y el tren como testigos. También presenciamos y participamos muy activamente de unos bailes que ofrecieron las comunidades locales que además expusieron, en una pequeña feria, sus trabajos artesanales.

En tren a la Nariz del Diablo Ecuador

Esto que parece no tener que ver con el tren, es una parte muy importante del paseo ya que es de gran ayuda a las comunidades cercanas que tienen la posibilidad de generar ingresos a partir del turismo mientras comparten aspectos de su cultura, como sus danzas, ropas típicas y lenguaje. De hecho, es la estación nos encontramos con una cafetería y restaurante que ofrece todo tipo de comidas y bebidas que está administrada por también por los habitantes de la zona. La idea es que a partir de los gastos que normalmente hacen los turistas se vean beneficiadas las familias que viven en ese entorno.

Este modelo de corresponsabilidad social nos interesó porque está planteado desde la misma gestión de Tren Ecuador, que sería la marca turística de Ferrocarriles del Ecuador constituida como empresa pública. Para saber un poco más de cómo funciona la articulación con las comunidades locales, nos pusimos a conversar con los bailarines. Así nos enteramos que son miembros de la comunidad de Nizag, que viven cerca del pueblo y que llegan hasta la estación de Sibambe por un camino de tierra alternativa en vehículos propios hasta un punto y luego descienden caminado. También nos explicaron el proceso de producción de artesanías tejidas a partir de las fibras de las plantas que crecen en las laderas de las sierras.

Comunidad Nizag en la Nariz del Diablo

La vuelta fue más relajada, si bien pasamos por los mismos caminos vertiginosos, ya sabíamos que nada malo podía pasarnos, así que nos dedicamos a tomar mate y contemplar el paisaje: los árboles de eucaliptos enormes, el río que acompaña durante casi todo el recorrido y las nubes que iban cubriendo el cielo celeste. Estar atravesando la naturaleza de esa forma gracias a la acción del hombre no se da todo los días, así que nos dedicamos a observar bien para recordar lo más posible en el futuro cómo el viento pegaba en nuestras caras cada vez que nos asomábamos por la ventana. El chucuchucuchuuuu anunció que la travesía terminaba.

¿Cómo hacer el recorrido de la Nariz del Diablo?

La empresa que hace el recorrido se llama Tren Ecuador. Este es uno de los tantos recorridos turísticos que tienen dentro de Ecuador.
Para conocer la Nariz del Diablo, es necesario realizar el tramo en tren de Alausí–Sibambe–Alausí.

En tren a la Nariz del Diablo Ecuador

Estas son las opciones de días y horarios:

  • Días: De martes a domingos y feriados.
  • Horarios: Frecuencia 1 de 08:00 a 10:30 y Frecuencia 2 de11:00 a 13:30
  • Costo: 33 u$s por persona.

Para consultar la información actualizada y conocer los otros recorridos pueden entrar a su web: http://trenecuador.com

Alausí, un pueblo que vale la pena conocer

Es cierto que lo más interesante de Alausí es el paseo en tren a la Nariz del Diablo, pero también vale la pena recorrer el pueblo. Muchas personas que viajaron con nosotros llegaban en tours provenientes de ciudades cercanas como Cuenca o Riobamba. También de otras más lejanas como Quito o Guayaquil, aunque para esto habrán madrugado mucho.

Nosotros recomendamos dormir en Alausí la noche anterior y la posterior al recorrido en tren, así además de hacer el recorrido en tren a la Nariz del Diablo, aprovechan a pasear por un pueblo de montaña muy atractivo.

Para conocer más sobre el pueblo, te recomendamos leer “Alausí. Descubriendo un rincón en la sierra de Ecuador“.

 

 Esta publicación está patrocinada. Es una de las formas que usamos para viajar: mencionar una marca, empresa u organismo a cambio de un producto/servicio/remuneración. Todo lo que escribimos es subjetivo, está basado en nuestra experiencia y redactado con mucho ♥.

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