La Rocinha de arriba a abajo

A las 13.30 hs nos encontramos con Edson en la puerta del Copacabana Palace de la cadena Belmond, uno de los mejores hoteles de Río de Janeiro en el que la habitación más barata cuesta unos 370 dólares. A los 15 minutos, nos bajamos de una camioneta en el medio de la Rocinha, la favela más grande de Río de Janeiro que según el último censo cuenta con 70 mil habitantes. Aunque, según Edson -que nació y vive allí- son más de 120 mil.

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Una esquina de cualquier barrio: Colectivos, motos y peatones.

En 15 minutos vimos las dos caras más conocidas de Río.

Lo primero que nos preguntó Edson es si habíamos escuchado algo sobre la Rocinha; qué sabíamos de ella. Un poco por las limitaciones idiomáticas y otro poco por no decir algo desubicado no le respondimos todo lo que habíamos escuchado.

Básicamente lo que escuchamos de la Rocinha es que es un lugar muy peligroso, una zona liberada, la cuna de la delincuencia en Río de Janeiro y el narcotráfico. Eso dicen “los medios”, eso reproduce “la gente” (entre los que nos encontramos nosotros).

Por qué ir a La Rocinha

Edson es guía de turismo matriculado y trabaja en Favela Walking Tour, un emprendimiento local de jóvenes moradores de la Rocinha que consideran que la famosa película Ciudad de Dios crea un estereotipo alejado de la realidad sobre la mayoría de las favelas de Río de Janeiro. Nos interesó la propuesta que ellos tienen para que otras personas conozcan su comunidad: un recorrido a pie de más de tres horas, información de primera mano sobre la vida en el barrio, charlas cotidianas con los vecinos y, también, vistas espectaculares desde la cima del morro.

A ellos les pareció copada nuestra propuesta de dar a conocer la experiencia del recorrido en nuestro blog.

Hacer una “visita” a una favela supone un riesgo que no queríamos correr. El riesgo no era que nos robaran (eso nos puede pasar en cualquier lugar). El riesgo para nosotros era caer en la safarización del recorrido. No queríamos ir en jeeps blindados a sacar fotos a 200 metros de los habitantes del lugar. Por eso nos gustó la idea de Favela Walking Tour de hacer un recorrido a pie, para caminar por sus calles, pasillos, escaleras, rincones; para intercambiar algunas palabras con los locales y, en una de esas, un apretón de manos, como lo hicimos en Copacabana, Ipanema y en tantos otros barrios de América Latina.

Ir con un guía -como en muchos recorridos turísticos- ayuda a conocer un poco de la historia y presente del lugar y obviamente a no perderse en un lugar que no conocemos y que tiene un millón de recovecos. También tiene que ver con valorar el trabajo de Edson y otros jóvenes que vieron en esa actividad la posibilidad de un trabajo y de relacionarse con gente de todo el mundo interesada en conocer su realidad.

Así fue que ahí estábamos, en una de las partes más altas, junto con otra pareja más de “curiosos” dispuestos a conocer mínimamente la Rocinha.

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Mototaxistas: un trabajo muy popular en La Rocinha.

Bajamos del transporte en una calle muy comercial: buses, autos y mototaxis aparecían sin parar de todos lados. Cuando empezamos a caminar vimos que había mucha gente y mucho movimiento. Un comercio al lado del otro de los más variados rubros, un piso arriba del otro. Todo eso junto  hizo que el primer contacto con la Rocinha fuera apabullante. Había más estímulos de los que podíamos procesar.

Caminamos unos metros en bajada y salimos de esa calle principal -por la que pasan ómnibus públicos- para empezar a recorrer la Rocinha. Pasillos angostos, gente yendo y viniendo, olores de todo tipo, música siempre de fondo. Muchos saludos para Edson. Algunas miradas que nos confirmaban que esas personas sabían a simple vista que no éramos de ahí. Un “valeu, valeu” a todos y a cada uno que cruzábamos.

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Uno de los pasillos anchos que conectan distintos puntos de La Rocinha.

Nuestros primeros pasos allí inevitablemente nos transportaron de la Rocinha a Zavaleta, un barrio en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que hemos caminado varios años por nuestro trabajo voluntario en Zavaleteros. Similares construcciones, similares pisos, similares pasillos, similares pobrezas, similares faltas de oportunidades, similares sueños,  similares sonrisas, similares preguntas. Las mismas contradicciones. La contradicción del “sistema”. La contradicción nuestra.

En el corazón de La Rocinha

Luego de caminar unos 200 metros por un callejón angosto paramos frente a una puerta. Tenía un mensaje claro: “Os turistas  bem-vindos”, evidentemente era algo turístico. Edson fue a buscar una llave que abría esa puerta misteriosa: la Puerta del Cielo. Lo que había del otro lado nos dejó sin aliento. Un poco por lo imponente, otro poco por la sorpresa. Atrás de la puerta había una gran terraza sin barandas.

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¿Qué habrá detrás de la Puerta del Cielo?

La vista es increíble. En primer plano toda la Rocinha encastrada entre la ladera de dos morros. Atrás y más abajo, Sao Conrado, uno de los barrios más ricos de Río de Janeiro. Detrás de todo, la playa y el mar.

La sensación de inmensidad entraba en contradicción con lo cerrado de los pasillos que nos llevaron hasta esa terraza. Ahí, tomamos dimensión del tamaño de la Rocinha. Edson nos contó que íbamos a llegar caminando hasta abajo y que el recorrido nos llevaría unas dos o tres horas. Lo que vino después fue intenso.

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Esta es la vista desde la terraza detrás de la Puerta del Cielo. A nuestras espaldas está toda la otra mitad de La Rocinha.

Comenzamos a bajar caminando por pasillos, muy angostos y por momentos oscuros y bajos, muchas veces nos tuvimos que agachar para poder pasar, cada persona que nos cruzaba nos saludaba con una sonrisa, a veces un poco tímida. Hicimos una parada para ver a unos jóvenes tocar un pote de pintura y sambar por unas pocas monedas.

En un momento los caminos se empezaron a abrir un poco; era porque estábamos en una zona en la que el agua vertía pendiente abajo, algo así como un arroyo. Agua es una manera de decir, en realidad eran desechos de todo tipo.

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Pasillito.

El olor que venía de ahí era asquerosamente intenso y difícil de soportar. Difícil de soportar también debe ser una vida entera a metros de esa vertiente. Un cartel de “No tirar basura” es solo una muestra más de la contradicción reinante.

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Desde la cima del morro hasta el mar pasando por La Rocinha.

Atravesamos esa zona como pudimos y volvimos a caminar en la sombra de los pasillos. Unos chicos se acercaron a pedir unas monedas. Edson les habló en un portugués que por velocidad y jerga no pudimos entender. Acto seguido, los llevó a un almacén y les compró unas galletas. Le ofrecimos a Edson, compartir el gasto de la compra y nos dijo que no.

Nos dijo que lo que él les dice habitualmente  a los chicos es que si se quieren ganar una moneda que hagan algo, que ofrezcan algo a cambio, no simplemente pedir. Así lo criaron a él.

Pasillo abajo, en todos los locales comerciales había una TV. En todas las TVs se veía lo mismo. Estaba jugando el Barcelona con Neymar como figura (porque Messi estaba lesionado, ja). Por si hiciera falta entendimos que no solo se compra un jugador por su talento, sino también por su capacidad de generar “mercado”. Y vaya que la Rocinha lo es. Vimos más remeras del Barça que del Flamengo, el equipo más popular de Río.

Final del recorrido

Cuanto más bajábamos, más se ensanchaba el camino. Peluquerías, almacenes, locutorios, carnicerías, ferreterías, locales de lotería, panaderías. Cada tanto cruzábamos una calle ancha, digamos una calle normal. Pasaban algunas líneas de colectivo y muchos mototaxis. También en esas calles anchas es donde en algunos puntos con numeración el correo deja la correspondencia de todos los que viven en el pasillo que ahí comienza.

Atravesada la calle ancha nos volvimos a internar en pasillos; algunos nos exigían ponernos de perfil, otros cubrirnos de las filtraciones de agua.

La humedad del ambiente y el tiempo de caminata nos fueron agotando. En realidad lo más cansador era procesar la densidad que tenía todo lo que estábamos experimentando.

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En la zona más comercial y la más enquilombada.

El último tramo fue a cielo abierto. Si bien estaba nublado, habíamos dejado atrás los pasillos sombríos. Los grafitis de las paredes le agregan arte al recorrido. “Guarden las cámaras” nos dijo Edson al atravesar una cuadra. Sin espacio para las preguntas cumplimos órdenes hasta que volvió a habilitarnos unos metros después.

Las cuadras que caminamos al final las hicimos entre locales de comida, bancos, casas de ropa, tiendas de tecnología. “Es una ciudad dentro de una ciudad” nos había dicho Edson cuando empezamos el recorrido. Por un lado, coincidimos pero, por otro,  estamos seguros que Río de Janeiro es una sola y tiene muchas realidades. Y cuantas más realidades conozcamos más rica es la vivencia.

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Desde abajo.

Las cosas como son (o como se sienten, se viven, se perciben, se construyen)

Durante la bajada de cientos de escalones, Edson nos hablaba de distintos aspectos de la cotidianidad de la Rocinha y respondía todas las preguntas que se nos venían a la cabeza. Todo ese bombardeo de información más algo de investigación lo resumimos así:

Educación

Para Edson la situación de muchos chicos cambió positivamente cuando asumió Lula Da Silva como Presidente en 2003. Mayor inversión del Estado para acompañar a familias de bajos recursos fomentando la escolaridad de los pibes, construcción de escuelas y jardines de infantes en el mismo barrio y facilidades de ingreso en las universidades públicas. Aunque reconoce que aún sigue siendo bastante poco el acceso a la educación superior fundamentalmente porque no está dentro del horizonte de expectativas de los jóvenes que viven en lugares como la Rocinha.

Condiciones de salubridad y salud

Según Edson, la Rocinha concentra una de las mayores poblaciones afectadas de tuberculosis en todo el mundo. Más allá de las estadísticas, Edson recuerda que cuando era chico llegó a tener cinco amigos enfermos de tuberculosis a la vez.

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Una imagen que resume.

“Abran la puerta”, nos dijo Edson. Más que puerta era como un postigos de una ventana. Pero en vez de tener una vista espectacular, esa “puerta” daba a una oscuridad plena, el sonido de agua corriendo por debajo de los pilotes de madera y el olor nauseabundo característico de las cloacas llenas de mierda más comida podrida más algún animal muerto más caca de rata. Y posiblemente algo más también. Digamos que esas son la “no condiciones de salubridad”.
En relación a la salud, hay puestos sanitarios públicos aunque para conseguir que te atiendan tengas que esperar todo el día.

Situación edilicia y habitacional

Edson afirma que no hay peligro de derrumbe aunque las construcciones alcanzan los tres o cuatro pisos sobre pilotes de madera, fierros o cementos. Edson dice que se debe a que todo está muy bien afirmado sobre el morro. Parece que es un roca muy fuerte.

Lo curioso (y triste) es que en la Rocinha también existe la especulación inmobiliaria. Evidentemente no es un mal vicio de las zonas pudientes de la ciudad sino un vicio del sistema de la propiedad.

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Al lado izquierdo del canal es mejor no ir, dijo Edson.

Las casas que se encuentran en planta baja (independiente del lugar del morro donde estén) son las baratas. Las razones: la poca circulación del aire -por no decir nula- y la mayor antigüedad. Y las que se construyen por encima, entonces, son las que más cuestan. Por eso, los que logran construir una vivienda sobre la suya prefieren alquilarla y contar con ese ingreso a mudarse y vivir en un lugar mejor.

Ocurre lo mismo con las casas ubicadas cerca de las avenidas. Recientemente, por los Juegos Olímpicos Río 2016, el gobierno construyó una línea de Metro hacia la zona sur de la ciudad y una de las paradas es justo frente al sector comercial de la Rocinha.

Aparentemente el precio del metro cuadrado en las calles cercanas se “fue por las nubes” (o una expresión similar que no llegamos a entender).

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Poca luz y poco aire.

Hace algunos años, el Gobierno de Río de Janeiro construyó algunas viviendas sociales y reubicó algunas familias, pero solo alberga a unas miles de personas de las decenas de miles que viven en la comunidad.

Servicios

Edson afirma que no puede decir que todo es ilegal, todo es “mitad y mitad”. Hay conexiones legales de luz y también ilegales,  y de internet, de TV cable, y de agua (aunque en verano puede ser que tanto el agua como la luz se corten por varios días).

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Por tanto caos eléctrico hay paredes que pueden tener corriente.

La realidad es que por estar en pleno centro de la ciudad tienen la misma facilidad de acceso a esos servicios; mucha más facilidad que en otras zonas del país donde no hay ni siquiera hay posibilidad de acceso a nada y que los habitantes de la Rocinha ya vivieron y por eso eligen vivir ahora ahí y no allá.

“Pacificación”

El relato oficial dice que la Rocinha fue pacificada en septiembre de 20121. Sin embargo Edson fue terminante: “La Rocinha no está pacificada ni nunca lo va a estar”. El término pacificación para nosotros es bastante controversial y además somos muy ajenos a todo esto proceso que implementó a fines de 2008 la Secretaría de Estado de Seguridad de Río de Janeiro. Así que para poder explicarlo mejor nos remitimos a las fuentes y encontramos esto:

“El programa de la Unidades de Policías Pacificadoras (UPP) fue diseñado con los principios de la Policía de Proximidad, un concepto que va más allá de la policía comunitaria y cuenta con una estrategia basada en la asociación entre el público y las instituciones de Seguridad Pública.”

“… tiene como objetivo la recuperación permanente de comunidades dominadas por el tráfico de drogas, así como la garantía de proximidad del Estado a la población.”

“…mejora la entrada de los servicios públicos, infraestructura, sociales, deportivas y culturales, proyectos de inversión privada y oportunidades.”2

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Terraza de la Puerta del Cielo.

Cuando Edson hablaba de que nunca la van a pacificar es que se refiere a que considera imposible que se termine con las bandas de narcotráfico. Aunque sí admite que hay cambios: bajó el nivel de enfrentamientos armados en la vía pública, se implementan programas de desarrollo social para jóvenes, iniciativas que, aunque no suficientes, intentan mejorar la calidad de vida de las familias.

También es terminante cuando dice que él desconfía más de la policía que de la gente que vive en su barrio. La historia de abusos de la policía militar en nombre de “la guerra al delito” y su consecuente reputación no es fácil de cambiar.

Conformación histórica

La historia de la Rocinha es la misma que la de otros barrios empobrecidos de las ciudades de América Latina. Población rural del norte y nordeste del país -las zonas más empobrecidas del país- que, buscando mejores oportunidades, se trasladó a las ciudades con mayores posibilidades de empleo y mejores servicios (Río de Janeiro, San Pablo, Belo Horizonte). Así, las favelas, se convirtieron en el hogar de familias de bajos recursos y, a partir de la década del 80, en el lugar privilegiado para las bandas de narcotraficantes por las ausencia del Estado en esos barrios.   

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Los límites de La Rocinha llegan hasta la donde haya mata.

Actualmente la Rocinha crece porque los que viven en otras favela del país prefieren mudarse la “ciudad maravillosa”. Las condiciones de vida podrán ser similares pero las oportunidades son otras: oferta de trabajo en hoteles de cinco estrellas o casonas (se merecen el aumentativo) de los barrios privados cercanos, acceso a transporte público, mayor oferta de salud  (aunque para que te atienda el médico tengas que perder todo un día de tu vida).

Y no olvidemos que todos (bueno, muchos) queremos vivir cerca de playas de arena blanca y agua turquesa que por unos minutos nos haga olvidar de todo.

Adentro / afuera (¿de dónde?)

En su relato varias veces Edson utilizó el término “adentro” para referirse a las cosas que suceden exclusivamente en el entorno de la Rocinha. Aunque técnicamente todos sabemos que solo puede usarse el binomio “adentro/afuera” para los barrios privados (que son los que construyen paredones delimitando el territorio) solemos escuchar que los barrios, como las villas o favelas, son lugares a los que “se entra”. Parece que la delimitación político-organizativa (por ponerle un nombre) está representada como “otro mundo” no sólo distinto sino también peligroso.

Es una representación tan extendida que incluso Edson, morador de la Rocinha, naturaliza en su discurso cotidiano y que nosotros, contando esta experiencia, intentamos cuestionar y desnaturalizar.   

Reflexiones finales

Nos resulta muy complejo hablar de las contradicciones del “sistema”, pero sí podemos hacerlo de las nuestras. Es inevitable al pisar la Rocinha -en Río- o al pisar Zavaleta -en Bs. As.- darse cuenta que hay algo que no está bien. Y justamente lo que no está bien no son las personas que viven allí.

Nadie elige nacer con pocas oportunidades, con muchas menos que otras personas que viven a 10 minutos. Nadie elige vivir en condiciones de hacinamiento, atravesados por olor a mierda -porque es imposible identificar algo en particular-, con filtraciones de agua por todos lados. Nadie elige dónde nacer.

La cuestión es qué hacer frente a eso. ¿Qué hacemos frente a eso nosotros que nacimos con muchas más oportunidades?

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El cartel dice “Nao jogue lixo neste lugar”. Es decir, “no arroje basura aquí”…

La sensación, que vivimos mucho en carne propia en Zavaleta, y que recrudeció en la Rocinha, es que todo lo que hagamos es poco, tan poco que parece nada. Cambiar semejante desigualdad nos excede ampliamente. Pero si no hacemos nada nos va a exceder aún mucho más.

Durante varios años trabajamos en el Programa de Apoyo pedagógico de Zavaleteros. Fue una manera de intentar ayudar a que las oportunidades sean un poco más parejas en Zavaleta en relación a la que tiene  otros pibes: apoyo, contención, comprensión,  tiempo, dedicación. Pequeño aporte desde nuestro rol: ciudadanos con muchas oportunidades. 

En este caso, desde nuestra posición -particular, desde ya- creemos que conocer un poco de la Rocinha y poder compartir nuestra experiencia es una manera de visibilizar una realidad que muchas veces no se cuenta o no se muestra o que si se lo hace es desde la “safarización” o la estigmatización.

¿Algo para agregar? Esperamos sus comentarios, reflexiones, impresiones, relatos de sus experiencias. 
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Lo que Edson nos repetía cada vez que podía.

PD: Al momento de escribir esta nota, Edson estaba en Israel. Un viaje que primero soñó, planeó y concretó después de haber trabajado a tiempo completo guiando las caminatas durante los Juegos Olímpicos. Bruno, el creador de Favela Walking Tour, está en Dinamarca llevando adelante el proyecto de caminatas guiadas, aunque ahora en un contexto muy distinto: Copenhagen.


Quien esté interesado en conocer un poco más puede consultar algunos informes que nosotros leímos para complementar (brevemente) las informaciones que nos dio Edson y lo observamos y experimentamos en un muy corto tiempo.

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 Esta publicación está patrocinada. Es una de las formas que usamos para viajar: mencionar una marca, empresa u organismo a cambio de un producto/servicio/remuneración. Todo lo que escribimos es subjetivo, está basado en nuestra experiencia y redactado con mucho ♥.


1-  Sitio web:http://www.upprj.com/index.php/informacao/informacao-interna/Rocinha

2-  Sitio web: http://www.upprj.com/index.php/o_que_e_upp

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Acerca de Trayectorias

Somos Marian y Camu, novios, pareja, concubinos, convivientes y compañeros, entre otros rótulos que tenemos acumulados. Hace un tiempo estrenamos uno nuevo, el de viajeros. Luego de varios años juntos decidimos salir a emprender un estilo de vida en permanente movimiento.

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