De paseo bajo la luna llena en las Cataratas del Iguazú

Iguazú nos recibió con una lluvia tan espesa que no podíamos salir del puesto fronterizo. Veníamos desde Brasil y nos quedamos “varados” en la frontera. Era domingo a la mañana, los buses frecuentes que unen ambos países brillaban por su ausencia. Tampoco pasaban autos particulares para pedirles que nos lleven hasta el pueblo.

Estábamos preocupados; no por mojarnos, ni por el frío, ni por demorar nuestro ingreso a Argentina. Si seguía la lluvia no íbamos a poder hacer el paseo de la luna llena en las Cataratas del Iguazú. Teníamos un día de margen, por lo que había esperanzas, porque si hubiese sido esa misma noche nos habríamos quedado con las ganas.

paseo de luna llena en Cataratas
Así nos recibió Argentina

Ya habíamos contratado por mail el paseo nocturno a la luz de la luna por el Parque Nacional Cataratas del Iguazú con un mes de anticipación. La aclaración de los organizadores fue clara: “La realización del paseo está sujeta a las buenas condiciones del clima”. Y obviamente no es algo que se pueda posponer indefinidamente, el paseo se hace sólo cinco días al mes; la semana de luna llena obviamente.

Al día siguiente amanecimos en pleno centro de Puerto Iguazú. Lo primero que hicimos fue asomarnos por la ventana de la habitación. Llovía y el cielo estaba gris. Esa noche era el segundo día de los cinco de “luna llena”. El tema era que se deje ver.

Consultamos el pronóstico del tiempo en todas las aplicaciones del celular existentes y las noticias no eran alentadoras. Llegó un momento en que nos resignamos. Iba a ser lo que tenga que ser y en cualquier caso, incidir en algo excedía ampliamente nuestras posibilidades.

Casi en el mismo momento en que nos entregamos al destino, un rato después de desayunar, apareció una buena señal. Vimos un hueco celeste en el cielo y la lluvia ya era llovizna. 

Al mediodía el cielo ya estaba totalmente despejado.

Paseo luna llena en Cataratas del Iguazú
La esperanza
Paseo luna llena en Cataratas del Iguazú
2 horas después, la confirmación. Todo despejado.

 

Bajo la luz de la luna

Las dudas habían quedado atrás. Finalmente íbamos a poder hacer el paseo de luna llena en Cataratas del Iguazú. Si bien ambos habíamos estado en el Parque Nacional Iguazú previamente, lo que estábamos por vivir iba a ser iniciático. Camu nunca había ido a la Garganta del Diablo (lugar por dónde iba a ser el paseo nocturno) porque en su visita previa estaba clausurado y yo había visitado las Cataratas del Iguazú a los tres años, por lo que solo las fotos, y mis viejos, por supuesto, pueden dar cuenta de eso.

Un poco a propósito y un poco de casualidad, habíamos dejado las visitas tradicionales de día a las Cataratas (del lado argentino y del brasilero) para los días siguientes.

Llegamos al parque y luego de algunas indicaciones de los guías, junto con una cantidad considerable de personas nos subimos a un tren. Era un tren pintoresco, bien pintado, de esos típicos de paseo, sin laterales, sin pasillos y con muchas filas de acientos una atrás de la otra. El tren de la Selva lo llaman. Nos apretamos en los asientos para palear el frío que nos entraba por todo lados y nos internamos en lo poco queda de la tupida selva misionera.

Siguiendo la recomendación de los guías, el viaje fue en silencio. Apenas se escuchaba el lento andar de los vagones y el telón musical que armaban los animales. Bueno, y la voz de algún otro infante que necesitaba imponerse a los ruidos de la selva durante la noche. La oscuridad inquietaba y contribuía a la ansiedad.

Lentamente un nuevo sonido fue copando la escena. Era parejo y sostenido. La noche seguía oscura porque estábamos en una zona de árboles altos y apenas se veían contornos. Las copas de los árboles no se diferenciaban del cielo.

Paseo luna llena en Cataratas del Iguazú
Antes de que la luna aparezca

Después de varios minutos, el tren se detuvo y el sonido que antes era fondo ya era protagonista. Era agua. Lo podíamos intuir, tampoco había que ser un genio. Se escuchaba fuerte y exuberante, pero a lo lejos.

Abandonamos el tren y empezamos a caminar en la oscuridad. Rápidamente, el sonido de nuestros pasos sobre hojas húmedas fue reemplazado por el de los zapatos sobre  la madera. Parecíamos un ejército silencioso preparándose para una misión. Ya estábamos en las pasarelas, cuando un leve resplandor empezó a encender la noche. Levantamos la vista y la vimos. Salía del horizonte redonda y plateada.

Fue la dueña de nuestra alma, fue nuestra luna cautiva, que nos besó. Pero no se fue. Nos acompañó unos quince minutos de caminata sobre las pasarelas y también el resto de la noche aunque ya más alejada.

Paseo luna llena en Cataratas del Iguazú
Nuestra luna cautiva.

El ruido sonaba cada vez más imponente como queriendo advertir lo que nos íbamos a encontrar. La oscuridad había quedado atrás. Eran momentos de claridad. Seguimos marchando todos en silencio hasta que se escucharon los primeros gritos. Eran gritos de admiración, de incredulidad.

Hicimos los últimos metros al trote, sobre la madera mojada hasta que una baranda nos contuvo. Nos asomamos, como queriendo tirarnos. Lo que había frente a nuestros ojos era inabarcable. La garganta del Diablo es una caída de agua tan alta, ancha y caudalosa que es imposible ver en dónde termina.

paseo de luna llena en Cataratas
Foto original de Iguazú Argentina, para que se den una idea más real de lo que vimos con nuestros ojos. http://www.iguazuargentina.com/

Estábamos al nivel del río que se desarmaba para transformarse en cascada. La luna ya estaba entera sobre el río. El blanco de la espuma del agua nos pegaba en la cara. No sabemos cuánto tiempo estuvimos ahí. El reloj se detuvo, entramos en modo de reposo mental. Volamos. Nuestra mente voló. Pensamientos del tipo “¿cómo puede existir algo tan espectacular?” eran los únicos que podíamos rescatar de nuestro lapsus mental.

Paseo luna llena en Cataratas del Iguazú
Un hueco se come al río.

Teníamos mucha gente alrededor, pero nos mantuvimos abstraidos. Sacamos un millón de fotos sabiendo que apenas alguna podría servir. Entre la muchedumbre nos escabullimos para explorar todos los ángulos. A veces con más facilidad y otras no tanto, conseguimos contemplar la Garganta del Diablo bajo el reflejo de la luna.

Paseo luna llena en Cataratas del Iguazú
Sombras.
Paseo luna llena en Cataratas del Iguazú
Nótese lo brillante del fondo.

De pronto llegó el momento de irnos y cual niños nos aferramos a la baranda para resistir lo más posible. Cuando ya no hubo opción, desandamos las pasarelas y en un ambiente más relajado y ruidoso volvimos en el tren.

Cenamos en el mismo parque y de a poco empezamos a poder poner en palabras lo que habíamos vivido. Lo que vendría los días siguientes también iba a ser inolvidable. Los paseos durante el día son diferentes pero también impactantes. Las Cataratas del Iguazú son un espectáculo natural único. Y bajo la luz de la luna mucho más.

Paseo luna llena en Cataratas del Iguazú
Inconmensurable.

¿Cómo hacer el paseo de luna llena en Cataratas del Iguazú?

La primera aclaración es que este paseo se realiza del lado argentino de las Cataratas del Iguazú. Toda la gestión la realiza la empresa que tiene la concesión, Iguazú Argentina, por lo que pueden consultar precios actualizados, condiciones de reserva, formas de pago y toda la información que necesiten en su web: http://www.iguazuargentina.com

Para hacer el paseo de luna llena en las Cataratas del Iguazú lo que se debe hacer es realizar una reserva desde su sección de actividades.

Nosotros nos contactamos por mail y pagamos con una transferencia bancaria. El tour solo se hace las dos noches previas, la misma noche de luna llena y las dos noches posteriores. Recomendamos reservar con anticipación porque los cupos son limitados y si te quedás afuera, tenés que esperar hasta el próximo mes, lo que nunca es muy viable. También es ideal reservar en los primeros días, para tener un margen por si está nublado. El calendario anual se puede consultar en la web. Como dijimos si la noche no está apta, se pospone y en caso de que no sea posible se reembolsa la totalidad del dinero. Existen tres turnos a las 19.45, 20.30 (el que elegimos nosotros) y 21.15.

El paseo puede contratarse con o sin cena. Nosotros contratamos la cena para después del paseo y la verdad es que es un lindo combo, la comida es rica y abundante y te permite seguir en el entorno del parque un rato más. El costo es aproximadamente de 60 UDS (hicimos el cálculo de los que pagamos en pesos argentinos en abril  de 2015 con lo que sale en abril de 2018, y ese es el precio aproximado). En el costo está incluida la entrada al Parque Nacional.

El recorrido comienza en la entrada del parque Nacional Iguazú, por lo que uno debe llegar hasta allí y eso no es un dato menor.

¿Cómo llegar al Parque Nacional Iguazú desde Puerto Iguazú?

Entre la ciudad de Puerto Iguazú y el parque hay 17 kilómetros. Se puede ir en bus que sale regularmente desde la terminal. Es un colectivo público pero que tiene un costo excesivamente alto que no se condice con el valor normal de un transporte público. No publicamos el precio porque va a cambiando según la inflación del peso argentino, pero para que tomen dimensión, en 2015 salía casi lo mismo que la entrada al parque para los argentinos, algo así como 10 u$s ida y vuelta. También se puede comprar por tramo, por si consiguen ir o volver de otra manera. Lo positivo es que los días de paseo de luna llena el bus (que podría considerarse transporte público) hace la vuelta hasta que no quede nadie en el parque, es decir pasada la media noche. La única empresa concesionaria es Río Uruguay.

Otra opción es tomar un taxi o remis que si se comparte en cuatro hasta puede llegar a salir más económico que el bus.

Lo que tenés que tener en cuenta es que según cómo te organices es probable que vayas varias veces al Parque Nacional Iguazú del lado argentino. Vale aclarar que en un solo día no alcanza para recorrer todos los senderos o si lo hacés vas a estar corriendo. Por eso al comprar la entrada por un día, se recibe un descuento del 50% para el día siguiente, por lo que es aconsejable aprovechar esa posibilidad. Para eso hay que habilitar la entrada con descuento en la boletería, el primer día de visita.

Si a eso se le suma el lado brasilero de las Cataratas del Iguazú, se puede llegar a ir unas 3 o 4 veces en total. Aquí es cuando el alquiler de autos en Iguazú aparece como una posibilidad. También para aprovechar mejor otras opciones como ir al refugio de animales silvestres Güira Oga, al Biocentro Iguazú o al Parque das Aves en Foz de Iguazú en Brasil o a la Represa de Itaipú en Paraguay, entre otros atractivos que hay en la zona.

¿Te gustaría hacer el paseo de luna llena en Cataratas del Iguazú? Si te quedó alguna duda, escribinos en los comentarios.

 

 Esta publicación tiene un enlace patrocinado. Después de escribir la nota, una agencia nos ofreció darnos una remuneración a cambio de incluir un link. Nosotros aceptamos porque consideramos que no afecta el sentido del artículo y nos ayuda a seguir con nuestro proyecto.
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Acerca de Trayectorias

Somos Marian y Camu, novios, pareja, concubinos, convivientes y compañeros, entre otros rótulos que tenemos acumulados. Hace un tiempo estrenamos uno nuevo, el de viajeros. Luego de varios años juntos decidimos salir a emprender un estilo de vida en permanente movimiento.

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