Camu

Soy Camu Fuster, oriunda del conurbano bonaerense, xeneixe y adicta al helado. Me considero hija de la democracia porque nací un año después de la finalización de la última dictadura cívico-militar en Argentina. En septiembre de 1984, mis papás eligieron mi nombre porque meses antes -cuando todavía estaba creciendo en el vientre- fueron a ver al cine una película nacional llamada Camila. Una historia basada en hechos reales sobre un cura y una mujer de la aristocracia que se enamoraron y se fugaron perseguidos por las tropas de Juan Manuel de Rosas. Los fusilaron cuando ella estaba embarazada.

Crecí subida a árboles de mora y pisando descalza el pasto de mi jardín, recorriendo Torcuato en bicicleta y a pie, entre infinitas charlas con mis amigas. Mamá, papá, dos hermanos; después un divorcio y otro hermano más. Definitivamente, mis hermanos y el chocolate son mi debilidad.

La infancia y la adolescencia transcurrieron en el mismo barrio tranquilo y el mismo colegio. Después la Universidad de Buenos Aires, para cursar Ciencias de la Comunicación, primero porque quería ser periodista aunque esa idea la abandoné rápidamente –y afortunadamente- y decidí orientarme a la comunicación comunitaria (¿?). En esos años, encontré a Marian en un aula de la Facultad.

Cuando tomé la decisión de cambiar de vida, trabajaba en un organismo del Estado. Durante seis años en el área de Prensa y Comunicación Externa, y los últimos dos en un programa de para pueblos indígenas. Un trabajo que me motivaba y entusiasmaba. Además, durante cuatro años, fui voluntaria en una organización social –Zavaleteros como tutora y como comunicadora.

Camu Fuster, viajera y comunicadora
Transitando el mundo.

Estas experiencias dan cuenta que hacía lo que había que hacer: Estudiar una carrera universitaria, trabajar, noviar y convivir, endeudar (me) y pagar. Además de disfrutar de mis seres queridos –a quienes amo a montones-, atravesar crisis personales –esas que se padecen en cuerpo y alma- crecer y aprender. En definitiva, mi trayectoria de vida tiene que ver de alguna manera con cada una de las cosas que mencioné: dónde y cómo crecí y las decisiones que tomé.

Soy apasionada, intensa y compleja –por no decir rebuscada-. Sostengo que no es fácil convivir conmigo misma, no me quiero imaginar para el resto… O sí, por eso trato de cambiar de a poco –muy de a poco.- Aunque también sostengo que todo aquello que no quiero tanto de mi es lo que de cierta forma me hace ser tan entregada, dedicada y comprometida con todo lo que emprendo.

Con todo ese complejo de características, me defino como fanática de las trayectorias y amante de los encuentros. Y, en resumen, a eso se debe la decisión de llevar una vida basada en la itinerancia. Esa soy yo, Camu Fuster.

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