Visita al Ventisquero Colgante

El Ventisquero Colgante en el Parque Nacional Queulat lo conocimos después de haber recorrido el sur de la Carretera Austral (la guía completa la detallamos acá). Estando en Coyhaique, decidimos alquilar un auto por 24 horas dado que ir en bus es prácticamente imposible para hacerlo en un día -por la poca frecuencia y por los raros horarios- y porque tuvimos un inconveniente físico que nos limitaba (reposo por intervención en uña encarnada a uno de los integrantes de la pareja).

Como siempre que alquilamos un auto, hicimos una pequeña investigación online buscando opciones en empresas internacionales de Rent a Car, como Avis, y también opciones locales (aunque suelen tener menos facilidades de pago).

Desde Coyhaique son 134 km por pavimento por la  Ruta 7 y luego 40 kilómetros por ripio con dirección a Puyuhuapi. La Carretera Austral atraviesa el Parque Nacional Queulata lo largo de 85 kilómetros entre canales, fiordos, bosques, saltos, lagunas, ríos, cerros, nieves eternas y formaciones glaciares.

El Queulat alberga glaciares que llegan a un total de 260 km de perímetro. Pero sin dudas, el atractivo más famoso del parque es el Ventisquero Colgante, un glaciar formado en el vértice de dos cerros con 1,4 km de largo.

La primera entrada al Parque es en el sector Portezuelo donde se puede recorrer el sendero Bosque  Encantado  en  un  tiempo  aproximado  de  dos  horas  (dificultad  media).  Allí  no  se cobra ingreso pero dada nuestra limitación para la caminata seguimos de largo.

Además, para observar el ventisquero colgante de cerca hay que dirigirse a la segunda entrada donde el costo es de 3000 chilenos (CL) para adultos nacionales y 5000 CL para extranjeros.

Luego de un descenso de curvas y contracurvas, el ventisquero colgante aparece desde la Carretera Austral por encima del bosque siempre verde. Un poco más adelante, está el ingreso al parque no muy bien señalizado.

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El blanco del hielo se confundía con las nubes

Desde el sector del estacionamiento se abren los distintos recorridos. Hay un sendero para personas con movilidad reducida con vista panorámica al glaciar para que nadie se pierda de apreciar esta maravilla de la naturaleza.

Para el resto de los senderos hay que pasar el puente colgante sobre el Río Ventisquero. Desde allí, apreciamos el glaciar en  su totalidad. Uno podría sentirse  satisfecho  con la imagen del bosque, las montañas, el río torrentoso y el Ventisquero de fondo. Pero saber que puede observarse desde más cerca es una tentación.

Río Queulat desde el puente colgante
Río Queulat desde el puente colgante

Para los menos experimentados en las caminatas en subida, a 600 metros se encuentra la Laguna Témpanos, denominada así porque en  invierno  literalmente  tiene pedazos de  hielo.

Pero nosotros  la  visitamos  a  fines  de  noviembre  así  que  no  podemos  dar  fe.  Desde allí, el ventisquero está justo en frente con la cascada que alimenta la laguna, que más adelante se une al río.

Para hacer el sendero del Mirador hay que retroceder los 600 metros hasta antes del cruce del puente y seguir el camino que va hacia la izquierda. De allí comienza un recorrido de algo más de 3 km (que tuve que hacer sola mientras el de pie vendado me esperaba abajo).

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Recomendación: Nunca confiar en los tiempos de los carteles informativos

Entre la ida y vuelta, se tarda aproximadamente tres horas a ritmo tranquilo. Aunque es dificultad media, se  puede  hacer  en  familia,  solo  hay  que  tomarse  el  tiempo  para descansar  en  la zonas de mayor subida. (A mí me acompaño un niño de siete años que paseaba con su familia.)

Luego del tramo más pronunciado hay unos bancos para descansar desde donde se puede apreciar el Fiordo Puyuhuapi. Desde allí, el sendero es más sencillo. En invierno puede ser más  dificultoso recorrerlo por la nieve.  De  hecho,  en  pleno  noviembre  todavía  hay  zonas nevadas que junto a las pequeñas caídas de agua en las piedras hacen un camino bastante resbaladizo; nada para preocuparse solo hace el trayecto más entretenido.

Después de recorrer los 3300 metros entre un bosque denso, que por momento deja ver el Río Ventisquero y la Laguna Témpanos, llegamos al tan ansiado mirador. Uno solo quiere pararse junto a la baranda y observar la formación de hielo, el color azul de los cristales y  los saltos de agua que parecieran descender en cámara lenta.

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Si uno mira con detenimiento, el azul del glaciar se puede apreciar

Al regresar, podemos tomar la opción de hacer el sendero interpretativo El Aluvión, de 350 m, recomendado como actividad regenerativa luego del descenso.

En la zona de estacionamiento, hay un Centro Informativo con una muestra de fotografías y datos  de los  glaciares. Entre  algunas  cosas curiosas  que  aprendimos  es  que al momento del descubrimiento del Ventisquero Colgante en  1875, el glaciar llegaba casi hasta el mar y hoy está a más de 7800 metros de distancia. Para tomar conciencia.

¿Querés ver todas las imágenes de la Carretera Austral? Entrá a la galería desde acá >>

* La nota original la redactamos para el blog de Navimag como parte del intercambio del viaje hacia la Patagonia Chilena. Esta es una versión con pequeñas modificaciones para nuestro blog.

 

 Esta publicación tiene un enlace patrocinado. Después de escribir la nota, una agencia nos ofreció darnos una remuneración a cambio de incluir un link. Nosotros aceptamos porque consideramos que no afecta el sentido del artículo y nos ayuda a seguir con nuestro proyecto.
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Acerca de Trayectorias

Somos Marian y Camu, novios, pareja, concubinos, convivientes y compañeros, entre otros rótulos que tenemos acumulados. Hace un tiempo estrenamos uno nuevo, el de viajeros. Luego de varios años juntos decidimos salir a emprender un estilo de vida en permanente movimiento.

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