15 cosas que nos sorprendieron como argentinos en Chile

Llegamos a Chile el 30 de mayo de 2015 y nos fuimos el 8 de enero de 2016. Los más de siete meses que pasamos en este gran país nos permitieron recorrer lugares y conocer personas fantásticas.

Después de siete meses podemos decir que vivimos en Chile, y así fue como nos sentimos, como dos argentinos viviendo en Chile. De norte a sur, convivimos con familias de todas las regiones y fuimos parte de la cotidianeidad chilena. Y en esa cotidianeidad, además de maravillarnos con los paisajes y alegrarnos con cada nuevo amigo, nos sorprendimos con pequeñas cosas -ni turísticas ni viajeras- relacionadas con el día a día, vinculadas a las costumbres. Porque lo cultural inevitablemente se ve atravesado por las fronteras políticas que imponen/moldean/condicionan/sugieren formas de vivir/hacer/pensar/sentir.

Cada una de las cosas que nos despertó curiosidad, fue motivo de investigación, análisis y reflexión, fue tema de conversación entre nosotros y con chilenos. Por eso intentamos explicitarlas y compartirlas. Nos encantaría saber cómo fue la experiencia de otros argentinos en Chile y que quienes vayan pongan atención en esos detalles que notamos nosotros.

Experiencia subjetiva de dos argentinos en Chile

Una advertencia obvia. Partimos de nuestro (pre) juicio e ignorancia de otras formas de vivir a parte de la que practicamos en nuestro micromundo bonaerense-porteño. Observaciones desde el más profundo sentido común, diría Bourdieu; por eso no es un análisis sociológico pero sí una manera de reflexionar acerca de por qué elegimos vivir de viaje: conocer otras formas de vida y cuestionarnos permanentemente la nuestra (la de antes y la de ahora). Pueden leer con más detalle por qué elegimos este estilo de vida itinerante en “5 motivos para viajar y no parar nunca más

De todas las cosas que nos sorprendieron durante nuestra estadía seleccionamos las 15 que probablemente sorprendan a muchos otros argentinos en Chile.


¿Te gusta lo que escribimos ? Te agradeceríamos que nos ayudes con un Me Gusta en la Fanpage. Así nos ayudás a seguir viajando y a seguir ayudando a otros viajeros con la información que compartimos

¡Gracias!


1- Los colectivos y la micro

Para un argentino un colectivo es un ómnibus que realiza recorridos (de corta y media distancia) dentro de un área. Es el transporte público interno de una ciudad o pueblo. El colectivo es famoso por ser uno de los “inventos argentinos”. Bueno… en Chile, el colectivo es otra cosa.

El primer chileno que nos recibió nos adelantó por mail: “Pueden tomar un colectivo para llegar a mi casa. Son como autos compartidos”. Al bajar de la terminal de buses salimos a la calle y paramos un colectivo. Un auto usualmente negro que hace un recorrido fijo y en el que viajan hasta cuatro personas que no necesariamente se conocen que pueden subir en cualquier parte del recorrido. Estos son identificados con número y tienen un costo fijo de usualmente 500 pesos chilenos (menos de un dólar).

Vale aclarar que además existen los taxis. Esos sí son autos que hacen el recorrido que uno pida y el valor está marcado en el taxímetro y el costo es considerablemente más alto.

Los colectivos son comunes en ciudades pequeñas como Coyhaique o medianas como La Serena o Valparaíso. No hemos visto colectivos en el centro de Santiago. Sin embargo, luego de publicar esta nota muchos lectores chilenos nos indicaron que en Santiago si hay colectivos.

Argentinos en Chile
Los colectivos chilenos con sus respectivos números y recorridos.

Entendemos que es un buen medio de transporte para ciudades en las que no sea económicamente rentable contar con buses que pasen frecuentemente por los mismos puntos. Sin embargo más de una vez al ver decenas de colectivos amontonados en una esquina nos preguntamos si realmente no es perjudicial para el tránsito. Nos llevó algunas semanas asimilar el término y usarlo con naturalidad.

Como si no bastara para confundirnos, a los pocos días nos enteramos que a nuestros colectivos (buses de recorridos cortos e internos) los llaman micro, que para los argentinos son los buses de larga distancia.

Para rematarla, nos llamó mucho más la atención que el artículo que usan delante de “micro” es “la” cuando nosotros decimos “el micro”.

(Nota: el corrector automático de Word quiere corregir “la micro” por “el micro” argumentando que “debe existir concordancia de género y número entre un nombre y los adjetivos y determinantes que lo acompañan”. Cómo le explicamos que los usos lingüísticos son mucho más complejos que las reglas).

En resumen, quienes viajen a Chile tienen que tener en cuenta que dentro de una ciudad se puede viajar en autos compartidos que llaman colectivos y en las ciudades más grandes existe además “la micro” que son buses internos de recorridos cortos (y que obviamente son colectivos porque viaja mucha gente).

2 – Te cobran hasta para hacer pis

Los baños públicos en Chile se pagan. En una terminal de buses o tren, en un patio de comidas o incluso hasta en un restaurant. Los sistemas más precarios cuentan con una mesa delante de la puerta y el cartel informando el costo. Los más sofisticados cuentan con molinetes y cabinas de cobro -estilo peaje-.

Entendemos que es una buena manera de mantener los baños limpios y también de poder invertir lo cobrado en mantenimiento. Sin embargo, nos dio bastante bronca en los casos en que los baños no estaban en condiciones o peor aún en los casos en los que uno paga un servicio o un producto y además tiene que pagar el baño; como por ejemplo en una estación de servicio (lugares que de por sí tienen los productos más caros que el promedio).

Nosotros estamos acostumbrados a dar una propina a cambio de un poco de papel higiénico pero nos cuesta recordar oportunidades en las que sea obligatorio el pago más allá de los lugares que reciben peregrinaciones religiosas y todos los comercios y muchas casas particulares que cuelgan un cartel informando que “alquilan el baño”.

En las terminales de buses en ciudades grandes, los baños tienen además el servicio de ducha. No utilizamos este servicio pero para los viajeros que muchas veces dormimos en las terminales es una buena opción.

Argentinos en Chile
Alguien espera que le vendan la bendita ficha para poder pasar al baño. Terminal de buses en La Serena.

Creemos que tiene que ver con el hecho de que en Chile el concepto de “lo público” viene acompañado siempre de un pago -como la educación o la salud- y que nos llamó tanto la atención porque para nosotros significa que es gratis o que está subsidiado/subvencionado por el Estado.

Siendo una necesidad tan básica la de ir al baño nos parece que en ciertos lugares no debería cobrarse.

3 – El servicio de mesa es gratis

Esto contrarresta el punto anterior. En todos los lugares en los que nos sentamos a comer jamás nos cobraron el “cubierto”, muy común en Argentina (y que según recordamos tenía valores ridículos).

Lo mejor es que eso no va en desmedro del servicio que suele ser generoso. En todos los lugares te ofrecen pan y pebre -salsa típica chilena- y los cubiertos vienen limpios; así que evidentemente al bachero le pagan.

Siempre que comimos en algún restaurant, desde lo más baratos y básicos comedores a los no tanto, solo pagamos lo consumido y la propina, que es del 10% y la incluyen dentro de la factura aunque uno puede elegir no pagarla.

4- Toman once

La primera tarde en Chile, la familia que nos hospedó nos preguntó si íbamos a tomar once con ellos. Fue más que una sorpresa cuando nos enteramos que en general los chilenos no tienen una comida nocturna estilo cena. De nuestro paso en otros países aprendimos que en Argentina el horario de la cena es muy tarde y con comida bastante pesada.

Pero en Chile directamente es otra cosa. Se toma once alrededor de las 19.30 h. La once es algo así como una merienda contundente que consiste en un té o café o jugo acompañado de pan con mantequilla, mermelada, palta, queso, jamón, huevo, tomate y algo dulce como un queque (en Argentina sería un budín) o una torta.

Su nombre viene del aguardiente. La tradición cuenta que en Chile, en época de ley seca, obviamente no se podía consumir alcohol y que al caer la noche era común que se dijera “vamos a tomar once” en alusión a la cantidad de letras del aguardiente.

Actualmente si bien no es lo más normal tomar alcohol en la once no falta oportunidad para agregarle un vino, una cerveza o un pisco sour.

Argentinos en Chile
Típica once chilena.

Los primeros meses nos sentábamos a tomar mate con nuestros amigos mientras ellos tomaban la once y un rato después, cenábamos nosotros. Luego de unos meses, éramos nosotros los que nos encargábamos de la once cocinando cosas especiales para compartir. Eso sí a las once de la noche estábamos muertos de hambre otra vez.

5- Democracia centralista

Los dos somos hijos de la democracia. Desde que tenemos 18 años votamos en cada elección orgullosos de que en Argentina consolidamos un sistema político sometido a la voluntad popular (sea esta cual fuera).

Por eso nos llamó la atención cuando nos enteramos que Chile no es un país federal. Como saben, los chilenos eligen presidente cada cuatro años (no existe la reelección). Lo que no sabíamos ni sospechábamos es que éste es el encargado de designar a las autoridades de cada región (lo que para nosotros son la provincias). El cargo es el de intendente y en definitiva es una persona de confianza del presidente de turno. De hecho, la ley dice que es un representante natural del presidente en ese territorio. Lo mismo ocurre con los gobernadores de las provincias.

Lo bueno es que desde 2013 los chilenos eligen (por votación directa) a los miembros del Consejo Regional, un órgano que fiscaliza las decisiones del intendente.

Es conclusión, la mayoría de las decisiones políticas del ámbito nacional y las que incumben a las regiones se toman indirectamente en Santiago, ya que las autoridades responden al ejecutivo nacional. Así que si la Argentina es centralista -y porteñista- a pesar del federalismo imagínense cómo es en Chile. Obviamente esto genera bastante disconformidad pero la mayoría de los chilenos está resignado.

6- Café polémico

Podemos afirmar que en Chile no hay cultura cafetera. Es muy difícil encontrar algún lugar en donde te sirvan un buen café. Es común sentarte en un bar o confitería y pedir un café y que te traigan agua caliente en una taza y un sobre(cito) de café instantáneo. Para dos argentinos amantes del desayuno a base de café con leche resulta indignante. Sólo en Valparaíso y Santiago encontramos lugares donde tomar un café “de cafetera”.

Argentinos en Chile
Esto te dan en una cafetería.

Su pasión y fanatismo por el té seguramente hace que el café sea una bebida secundaría. El té sí tiene otra reputación. En todas las casas que nos hospedamos tienen variedades de té y se puede tomar a toda hora; con la once por supuesto pero también con el almuerzo si hace frío.

Un dato color pero contundente es que en las vidrieras de la famosa cadena internacional de café se promociona el té.

7- El ají y… (la pmqlrp)

Es sabido que en México la comida es picante y que hay que cuidarse si uno no está acostumbrado. Lo que no sabíamos es que en Chile también se usa mucho picante.

El uso del merkén, una especia muy picante a base de ají seco y ahumado, sal y semillas de cilantro, en muchas de las comidas es una costumbre mapuche que se extendió a buena parte del país.

El pebre -la típica salsa hecha a base de cilantro, cebolla y tomate, condimentada con merkén- es uno de los ejemplos de que hay que estar atento, sobre todo si uno tiene el paladar sensible. Es muy común que en un restaurant, antes de los platos, te traigan pan con pebre. Lo bueno es que si la comida no es muy rica, de todas maneras después de comer un pebre con mucho merkén no te vas a dar cuenta.

Argentinos en Chile.
Pebre y Chancho en piedra. Uno más picante que el otro.

Con el correr de las semanas nos dimos cuenta que nos genera mucha alergia. No podemos comer pebre sin un paquete de pañuelitos de papel al lado. Sin embargo es súper adictivo y aunque todavía no tengas la bebida en la mesa no podés parar de comer.

También son de tomar bastante la famosa bebida mexicana michelada (cerveza con jugo de limón y sal) y al borde del vaso lo humedecen y le adhieren merkén. En este caso solo lo probamos una vez.

8- Palabras en pequeño

Nos llamó mucho la atención la cantidad de diminutivos que usan los chilenos, desde mujeres y niños hasta hombres maduros de los que uno no esperaría el “ito” al final de cada palabra. Algunos ejemplos clásicos son: “tecito”, “tomatito”, “chaito” (diminutivo de “chau”), “pollito”, “cabrito” (en referencia a los niños), “chelita” (cerveza), “pisquito”, “quesito” y así la lista es interminable.

La manera más tradicional de referirse a los jóvenes es directamente con un diminutivo: “chiquillos”. Una palabra que adoramos y la usamos cada vez que podíamos.

Tenemos que reconocer que aunque puede llegar a ser exasperante por no estar acostumbrados  nos encariñamos con los modismos chilenos así como con cada neologismo.

9- El no secador de piso

No existen los secadores de piso. O mejor dicho sí. Pero es muy diferente al que generalmente utilizábamos nosotros en Argentina y al que ya vimos en otros países, menos en Chile.

Lo que no existe es el instrumento de goma que funciona para dejar el piso sin agua, con el que nosotros lo escurrimos hasta casi dejarlo seco. En su lugar le ponen un trapo al escobillón, que pude ser cualquier trapo (como en cualquier parte del mundo) o el que ya viene listo con un agujero para pasar el palo. El trapo absorbe, pero si uno necesita mover el agua de una parte a otra se dificulta bastante.

Argentinos en Chile
Debajo de este trapo de piso muy top no hay un secador, hay un escobillón.

Este es uno de los casos en que nos volvemos un poco soberbios y pensamos que la forma argentina de secar el piso es mejor 😉

10- Empapelan la cocina

En nuestra estadía en casas de familia o en distintos tipos de hospedaje pago, vimos numerosas cocinas (el artefacto) en las que en la parte superior, en donde se encuentran las hornallas, les ponen papel aluminio.

Es una buena manera de proteger al artefacto, aunque definitivamente no queda bien y si no se cambia seguido junta muchos restos de comida ya que no es fácil de limpiar con un trapo. Aunque, analizándolo un poco mejor, es más difícil limpiar la superficie de las manchas de grasas y uno tarde más tiempo que tirando el papel sucio y poniendo uno nuevo.

Cuestión de gustos o cuestión de costumbres, nosotros preferiríamos no usarlo porque no nos gusta cómo queda y preferimos hacer un repaso diario para no dejar que la grasa se acumule.

Argentinos en Chile
Acá está recién empapelada e igualmente no nos gusta.

Obviamente, la industria desarrolló unas hojas de papel aluminio con un tamaño promedio de cocina con los agujeros en donde van las hornallas para ahorrar el trabajo a amas y amos de casa.

11- La mayonesa

En Chile encontramos un uso muy particular de la mayonesa. O simplemente distinto a nuestro uso frecuente.

Por un lado son grandes consumidores y utilizan ese aderezo en muchas de sus comidas más típicas. Por ejemplo: La papa-mayo, el sándwich ave-mayo, el completo (pancho con palta, mayonesa y chucrut). Es un aderezo que toma mucho más protagonismo en el nombre de la comida que en el caso de argentina: la ensalada rusa o la ensalada de papa y huevo en el 95% de los casos lleva mayonesa pero ni la nombramos.

Incluso le ponen a la carne o embutidos a la parrilla sin ningún tipo de vergüenza. Cosa que, para los argentinos, es casi un pecado.

Sin embargo, nunca lo incluyen como aderezo sobre la mesa en los restaurantes al paso. De hecho al pedir mayonesa muchas veces nos miraron mal y en otras nos traen en un plato unas cucharadas aunque la mostaza y el ketchup sí los tienen en los típicos recipientes de puesto de pancho.

12- Una parte de Chile queda en Oceanía

Este punto claramente se aprende mirando un mapa, pero nosotros tuvimos que ir a la Isla de Pascua (leé la nota) para darnos cuenta y reflexionar sobre lo que significa.

Debido a las extrañas divisiones políticas del mundo en diferentes Estados Naciones y a su vez en continentes que los agrupan resulta que la Isla de Pascua aunque forme parte de Chile no está en América sino en Oceanía. De hecho forma el triángulo polinésico junto con Nueva Zelanda y Hawái.

Argentinos en Chile.
Triángulo Polinesio

Aunque nuestro plan es estar en cada uno de los países del continente americano, sin querer pusimos nuestros pies en Oceanía y sin saber (hasta el momento que llegamos) estuvimos en la Polinesia.

13- Salud supermercadizada

Este tema seguramente es más complejo y excede a este análisis. De todas formas no dejó de sorprendernos cómo la salud en Chile tiene un sistema de pago similar al de un comercio común.

Como en Argentina existe un sistema de salud público que en caso de no tener ningún tipo de recursos igualmente brinda atención médica. De hecho en la Posta de Salud de San Pedro de Atacama, un pueblo rural, para hacer las curaciones del dedo gordo del pie de Mariano a veces nos cobraban una pequeña suma tipo “bono contribución” y otras nada.

Aunque, más allá de la cobertura (pública o privada) o plan que tenga cada uno nos llamó la atención ver en las clínicas y hospitales en que estuvimos (que lamentablemente no fueron tan pocos) un área de caja, en donde uno pasa después de atenderse a pagar lo “consumido” y un listado de precios según la especialidad y el día.

Así hemos visto boletas con ítems como “Atención profesional”, “Insumos”, Vendas y gasas”, “Medicamentos”.

14 – Bolseros en el supermercado (empaquetadores)

En Argentina es común en el sector de cajas de los supermercados haya algún joven ganándose una propina guardando lo comprado en bolsas o changos.

En Chile, esta situación está casi institucionalizada por lo que es normal en las grandes cadenas de supermercado ver un “ejército” de empaquetadores.

En general son jóvenes (y no tanto) que de manera organizada se encargan de empaquetar lo comprado en bolsas a cambio de propinas. Normalmente son llamados propineros y todos cuentan con uniforme e identificación.

Para asegurar la aleatoriedad del proceso, cada propinero “atiende” a una persona en la caja y luego va a una fila hasta que le toque nuevamente su turno.

Lo ganado está destinado a pagar la universidad y la cantidad de horas y el horario es flexible, justamente para que puedan acomodarse a sus estudios. Esto está gestionado por el supermercado y para permitir el ingreso al “ejército” los jóvenes tienen que llevar sus certificados de estudio.

Por un lado nos parece bien que exista esta manera de que los estudiantes solventes sus carreras, ya que en Chile son muy caras y recién a fines de 2015 se sancionó la gratuidad para la educación superior. De hecho, es muy común endeudarse para pagar la universidad. Por eso para los chilenos es común dar una moneda a esos chicos porque entienden la situación.

Sin embargo nos parece que dan un servicio que realmente no es necesario pero al mismo tiempo es difícil de rechazar ya que no hay una consulta y los empaquetadores comienzan su labor ni bien los primeros productos pasan por el lector de código de barras. Obviamente está la opción de no dar propina pero implica un desprecio y rudeza al chico que está trabajando por su único ingreso. En todo caso el principal interesado en acelerar los tiempos de la caja es el supermercado y en ese caso ellos deberían cubrir ese costo que impacta directamente en su mayor cantidad de ventas y no aporta nada al consumidor final.

Conocimos algunas personas que en algún momento hicieron este trabajo y nos contaron que les servía mucho porque al fin del día juntaban buena plata y porque se combinaba perfecto con la jornada de estudio, que en general es de muchas horas al día y de todos los días porque necesitan terminar sus carreras en el menor tiempo posible.

15- ¿Quién soltó a los perros?

Las primeras horas en territorio chileno las pasamos en una terminal de buses de Santiago. Estuvimos en patios de comidas, pasillos, plataformas de embarque y en todos lados nos cruzábamos uno o dos perros al mismo tiempo.

Después de siete meses en el país, podemos decir que es una problemática seria el tema de los perros callejeros. En las ciudades grandes, en cada esquina se juntan grupos de perros a ladrar a autos y motos. En los pueblos, parece que es mayor la población canina que la juvenil. Hasta en Isla de Pascua, en el medio del Océano Pacífico, nos topamos con jaurías de más de cinco miembros deambulando por las calles.

No solo a nosotros nos llamó la atención, varias veces vimos en los noticieros que tratan este tema como algo a resolver por las autoridades pero que nadie se hace cargo. Obviamente además de implementar una campaña para la esterilización es necesario el compromiso de la gente. Más de una vez vimos a perros escaparse de sus casas a pasear y a hacer sus necesidades biológicas sin la compañía de sus dueños.

Perros sueltos paseando por Coquimbo.
Perros sueltos paseando por Coquimbo.

¿Te gusta lo que escribimos ? Te agradeceríamos que nos ayudes con un Me Gusta en la Fanpage. Así nos ayudás a seguir viajando y a seguir ayudando a otros viajeros con la información que compartimos
¡Gracias!


En nuestro recorrido por Chile, desde la Carretera Austral hasta San Pedro de Atacama, nos encantó sorprendernos con estas cosas, observarlas, investigarlas, analizarlas y jugar a elaborar hipótesis para explicarlas. Incluso algunas las costumbres y formas de vivir la cotidianeidad las incorporamos a nuestra vida, otras no logramos entenderlas ni las entenderemos. Además fue uno de los países que más nostalgia nos generó al dejarlo.

Acá dejamos un video con los paisajes que más nos sorprendieron como argentinos en Chile.

En definitiva son las cosas que, siendo argentinos, nos sorprendieron de Chile. ¿Ustedes conocen Chile? ¿Qué cosas les llamó la atención como argentinos en Chile?

¡Esperamos sus comentarios!

Acá pueden disfrutar de todas las imágenes de Chile >>

Si querés leer más de laexperiencia de dos argentinos en Chile podés leer sobre nuestras aventuras en el Santuario el Cañi o en el Ventisquero Colgante Queulat, o nuestra travesía en Ferri hacia la patagonia chilena o cuando estuvimos en Isla de Pascua.

facebook-profile-picture

Acerca de Trayectorias

Somos Marian y Camu, novios, pareja, concubinos, convivientes y compañeros, entre otros rótulos que tenemos acumulados. Hace un tiempo estrenamos uno nuevo, el de viajeros. Luego de varios años juntos decidimos salir a emprender un estilo de vida en permanente movimiento.

¿Un comentario, una sugerencia, una reflexión? ¡Conversemos!

Close